sábado, 2 de mayo de 2026

“Nouvelle Vague”, de Richard Linklater

 

“Nouvelle Vague” es, en sentido clásico y riguroso, el cine dentro del cine. Sugestiva esta reciente película Richard Linklater y, para empezar, cuando escuchamos: “El arte no es un pasatiempo, es un sacerdocio”, concebimos un poco más este movimiento de la “Nouvelle Vague” del cine francés y todos aquellos personajes (que vemos en la pantalla) de la revista “Cahiers du Cinema” y que formaron parte de una directriz.

Podríamos mancomunar esta grandeza de los personajes a cuestiones narrativas: la idea de la autonomía, la sucesión de la aventura, etc. Y si bien no es lo principal. Sí un tema de hallar cualidades cinematográficas y expandirlas por la forma en que están ante la cámara. “Pero” la historia de este filme se concentra —detrás de la creación del movimiento cinematográfico francés— en la producción de la innovadora película de Jean-Luc Godard “Al final de la escapada”, en 1959.

No obstante, no es un “pero”, como tal. Es que cuando escuchamos: “No hay que burlarse del cine o él se burlará de ti”, ese “pero” es para enaltecer la idea de Godard en “Al final de la escapada”: la sensación de que se estaba escribiendo un capítulo esencial en la historia del cine ("La realidad no tiene raccord”, dice el personaje de Godard).

Lo mejor de “Nouvelle Vague” es el carácter entretenido que Godard le concede al rodaje de su película, una sensación que los personajes sienten mientras se planea un emplazamiento de cámara o experimentan unas líneas de diálogo. Y es que todos se sienten a gusto. Es la impresión que conseguimos de ver este “making of” de los diecisiete días de rodaje de “Al final de la escapada”.

El célebre debut en el largo de Godard. Su legado sigue hoy, pero conviene acordarse en esos momentos donde la cultura de la imagen lo es todo y donde la tecnología ha cambiado el pensamiento de lo que vemos y de lo que concebimos dentro y fuera de la gran pantalla.

viernes, 1 de mayo de 2026

El extranjero

 

“El extranjero” (2025) de François Ozon (“En la casa”, “Cuando cae el otoño”) se aproxima con precisión a una adaptación sublime y seductora y creería que hasta fiel. Y aun así, muy particular de una novela de culto como “El extranjero”, de Albert Camus publicada en plena Segunda Guerra Mundial, en 1942, cuando los gritos del Holocausto repicaban en toda Europa y hoy emblema del existencialismo) y que Luchino Visconti ya había intentado, con resultados disímiles, en 1967, según la crítica de entonces.

De todas formas, podríamos decir que en este nuevo filme de Ozon esa narrativa en primera persona y la captura precisa de la atmósfera de Argel en la década de 1930, confieren al personaje Meursault (Benjamin Voisin) —un joven de treinta y tantos años, se entera de la muerte de su madre, acude a su funeral sin manifestar la más imperceptible turbación y, al día siguiente, emprende una aventura con Marie (Rebecca Marder)— esa irreverencia consustancial que habita en él y ese extremo de inexpresividad infalible y temible observándose a sí mismo, a ese cosmos que lo rodea y alguna que otra “supuesta irracionalidad”. Dice Meursault: “He perdido la costumbre de hacerme preguntas”.

Y es que el actor Benjamin Voisin —Ozon lo descubrió en “Verano del 82”— sigue teniendo un aliento seductor e impregna su sensualidad sobre todo cuando tenemos que concebirlo como amante y, tal vez (sí, así es), futuro esposo.

“El extranjero”, edificada en dos partes y precedida por un perspicaz introito con retratos de archivo de la Argel durante la época colonial, se despliega en una atmósfera fascinante y muy sobria que gira siempre en torno a Meursault. Una película pues que es una genuina joya en todos los sentidos, desde la fotografía de Manu Dacosse (rodada en un enfático blanco y negro) hasta la música de Fatima Al Qadiri.

Una película pues que invito a observar para que después usted diga que leyó la novela. Y una lección que nos queda es que estamos observando algún tipo de cine que responde a ciertas privaciones de su tiempo y que en la prórroga de su ilusión, quema en una hoguera el formalismo que se reduce una serie de gestos desatados de cualquier propósito.

 

 

 

jueves, 30 de abril de 2026

Aún es de noche en Caracas

 

La colombiana Natalia Reyes como Adelaida y Edgar Ramírez protagonizan una historia tensa y aleccionadora sobre la resistencia al colapso social, ambientada en el argumento de las asonadas de Caracas de 2017, y señalando a su vez que es un filme de Mariana Rondón, Marité Ugás basado en el libro “La hija de la española” de Karina Sainz Borgo.

Pero, en lo más recóndito de las tensas escenas observadas y la trama por momentos trepidante, subyace un dolor más tenue y lastimosamente contiguo: el de un país que se torna tan hostil con sus habitantes que fugarse se tercia en la única iniciativa. En este sentido y los protagonistas, las directoras resuelven poner en escena el mundo “real” en el que sucede la acción de la cinta, sin que ello suponga insuflar las imágenes con un aliento humano del que desea huir.

Esta buena película venezolana no es otra cosa que una obra que refiere la realidad verdadera, si bien es el resultado de la adaptación de una novela. A la larga, su propia existencia como aproximación de conveniencias es su razón de ser; la materia prima que la componen son arquetipos despojados, nada impasibles, siluetas cuyo inquebrantable movimiento presume asimismo un invariable arrinconamiento de cualquier cuestión humana.

De pronto, sin esa cierta “radicalidad de la propuesta” es incuestionable: poner en escena un acontecer político y personal de algunos interlocutores. Y es en esa dimensión de la película, sin invariables rupturas y cambios juiciosos (que pudieron haberse presentado) demuestran los esfuerzos que las directoras llevan a cabo como instrumentos de escrutinio y conocimiento solo de la realidad y de la vida. Una escritura fílmica sencilla; es decir, una caligrafía transitoria, con un poco de ideas y emociones, sin más intención que el de existir para que “el espacio que ocupa”, no invada ese mundo al borde del colapso descrito en los primeros fotogramas de la película

lunes, 27 de abril de 2026

Franz Kafka de Agnieszka Holland

 

Si bien en la escena inicial, el padre de Kafka-niño lo abandona toda la noche fuera de casa por haber hecho ruido, las sombras de la calle y los perfiles de los pocos transeúntes que deambulan por la calle se reconcilian a los ojos del niño en monstruosidades tanto más espeluznantes cuanto más indeterminadas y hasta punzantes.

Nuestro personaje creció en una familia judía alemana millonaria en Praga. Tuvo una correspondencia vacilante con su papá, dictador e impetuoso. Se llevó mejor con su mamá y sus hermanas. Trabajó en el departamento legal de una compañía de seguros. Se comprometió, pero rasgó su compromiso y jamás se casó. Contrajo tuberculosis y falleció a los 40 años.

Así que con una serie de personajes mirando a la cámara (a nosotros) y dando sus opiniones sobre Kafka, este filme de Agnieszka Holland establece su biopic alrededor de una violencia agonizante y taciturna con la que Kafka cohabitó y de cuyo brío, la película promete una teoría casi simplista. Y es que “Franz” (creería) es un ensayo de concebir la obra del escritor utilizando su propia vida como material interpretativo.

Por otro lado, la cineasta Holland hace una lectura psicológica de Kafka y toma como punto de partida que sus libros son inflexiones de la misma enunciación de su estado de conciencia. Para logarlo, Holland utiliza con acierto una lente gran angular —a lo Gregg Toland— que le tolera “comprimir” los espacios interiores y hasta alterar los rostros de los personajes cuando los filma en primer plano. Algo para nada novedoso y que en “Citizen Kane”, se puede recapitular.

Y teniendo siempre presente la Praga de Kafka, Bien es veraz que la parte fríamente histórica se sospecha apuradamente larga y rigorosamente solemne. De hecho, no es tanto severidad como incomodidad. Es decir, la directora, que no vacila en revelar su sorpresa ciega por el autor checo, e insiste en contarlo todo.

 

Rise Of The Conqueror

 

Con base en las tramas de probidad, felonía y libertad, Rise Of The Conqueror (una película de Uzbekistan) refiere la historia del guerrero y futuro padre Timur Barlas (Mortensen) y su pesquisa por cumplir los deseos del Khan y servir como consejero de Ilyas (Joshua Jo). Toda esta primera mitad del filme está rodado, sin quitar momento alguno, con un tono más o menos sobrio, dejando espacio para que sus personajes desplieguen con persuasión una trama dramática.

Pero lo que continúa es una asombrosa traición que lo exige al destierro, lesionado y a merced de Banu (Arazou), un guerrero que encabeza un grupo de combatientes migrantes en la “Ruta de la Seda” (elemento clave en la historia), así como de la experiencia más ardua que Timur haya encontrado hasta el momento.

De manera que el cineasta Jacob Schwarz crea una inspiradora historia de acción y confabulación con un elenco seductor y una trama que se compendia admirablemente al final.  La cinta es un espectáculo visual, una épica con mixtura de drama de acción y destreza bélica, manifiesta por una peculiar pieza de un juego de mesa que se reconcilia en un emblema repetido, concediendo significado al progreso de Timur a medida que progresa la leyenda y su héroe afronta persistentes experiencias.

Parece toda una afirmación de designios que el título del filme sea “Rise of the conqueror”, como si su director ambicionara dejar despejado que su película es una obra muy personal (aunque el guion es escrito por otros dos guionistas) y que llega garantizada casi que por un sello autoral en el que da la impresión que las productoras le hubiesen concedido carta blanca para que rodara lo que quisiera.

Si el cineasta se lleva el mito a su terreno, me gustaría subrayar el extraordinario trabajo de Zhaidarbek Kunguzhinov en la coordinación de los acontecimientos de acción y lucha, tan particular de las producciones de Asia Central por su destreza para el diseño de acción a gran escala.

domingo, 26 de abril de 2026

“La batalla de Oslo”

 

La batalla de Oslo fue escogida para inaugurar el Festival Internacional de Cine de Haugesund, uno de los acontecimientos cinematográficos más distinguidos de Noruega. Esta elección selló su presentación oficial dentro del circuito de festivales, emplazándola como una de las producciones notorias del cine histórico reciente del país.

“La batalla de Oslo” reconstruye uno de los incidentes más concluyentes de la invasión nazi en Noruega durante la Segunda Guerra Mundial. El filme centra su relato en el hundimiento del crucero alemán Blücher y en la figura del coronel Birger Eriksen que tomó la decisión. En tal sentido, el largometraje sitúa su acción en abril de 1940, cuando las fuerzas alemanas avanzaban hacia Oslo con el objetivo de asegurar el control político del país.

Así que la película se articula alrededor de este momento concluyente, abordando tanto el desarrollo de la pugna militar como las situaciones que cercaron la toma de decisiones. Visto así el asunto, la figura del coronel Eriksen se nos muestra como el eje narrativo, interpretado por Björn Sundquist, uno de los nombres más reconocidos del cine noruego.

Una pregunta para el final. Por que a la postre este incidente del hundimiento del crucero alemán Blücher. El tiempo ganado permitió la evacuación de la familia real, el gobierno y el parlamento noruego, impidiendo la captura de los dirigentes del país y admitiendo la formación de un gobierno legítimo en el destierro.

Aunque Noruega fue posteriormente ocupada, este hecho heroico liderado por el coronel Birger Eriksen se convirtió en un emblema de aguante y arrojo, induciendo el movimiento de oposición noruego durante los cinco años siguientes.

sábado, 25 de abril de 2026

MIchael

 

Para los seguidores de Jackson, lo primero sería formular que el impacto de la imagen, en todo caso, se compensa con lo dibujado por los protagonistas (con un punto de vista nada subjetivo), algo que sería coherente con esa condición de seres humanos, y sin que haya “distancia” alguna con al espectador, y sin asideros narrativos en conexiones metafóricas, mentales o históricas.

Entonces, la cinta (dirigida por Antoine Fuqua) persigue una cronología del personaje Michael (caracterizado por Jaafar Jackson), y para impedir laberinto alguno de incidentes, ajusta en efecto la acción a un mismo escenario (en este caso los sets para las propuestas musicales), y trasladando por él a su (o sus) personajes sin que sean ajenos a una acción concreta. Es decir, observamos esbozos de las vidas de la familia Jackson (padre abusivo) y de Michael, sin que salgan nunca de esa rutina casi que inmutable, y sin “anclarse” ciertamente en algún lugar explícito. Esto lo logra Fuqua y en particular su director de fotografía Dion Beebe, atesorando la cámara con muchos emplazamientos de la cámara en la puesta en escena (un acierto del relato).

Sin el cambio de la anterior perspectiva, con todo, nada resulta intrascendente, pues en estos casos de películas autobiográficas —por decirlo de alguna manera—, restablece al espectador su visión habitual de sus referentes, sin que en su interioridad haya condicionado un sentido dramático.

Pues bien, en “Michael” tenemos una llamativa y lograda reflexión de lo anterior y desde el principio del metraje. Una premisa tan enorme que dota de ingredientes suficientes al conjunto del metraje, sin que este tenga siempre un conflicto profundo y una tensión latente, de tal manera que, escenas a priori cotidianas del niño y adolescente Michael Jackson nos cuentan también lo que ocurre el seno de una familia norteamericana y que podría acontecer en cualquier otra.

miércoles, 22 de abril de 2026

FICCI 65: El tren fluvial

 

El filme argentino tiene por personaje central a un niño, que busca hacer frente a su inapelable destino de zapateador de malambo. En este sentido, no es necesario añadir más, si entendemos el log line. Y en ese primer momento en Buenos aires, Milo puede presentarse a una audición para una obra de teatro que, radica en conseguir que en un tiempo récord una criatura deje de llorar, como a la vez también baila con una máscara de luchador mexicano y conoce a interlocutores extraños, algunos en la pensión en la que duerme la primera noche.

De manera que si bien en “El tren fluvial” esa relación, ese diálogo, es evidente frente a cortejar ese destino, lo cierto es que posee algunos rasgos propios. Y es que en este filme argentino existe esa mirada ingenua que nos puede llevar a otras referencias de los cineastas argentinos (“Crónica de un niño solo”, Leonardo Favio, 1965), pero a su vez, también encontramos una paleta de colores y cierta cualidad pictórica en el encuadre de sujetos y situaciones, algunas no tan extrañas.

Se ha dicho muchas veces que el cine, es una ramificación de la fotografía, y también aturde con lo expuesto en el tiempo. Y con su juego de elipsis y transiciones, trasladando personajes (sobre todo el del niño) de inmediato entre escenas o contextos, y por expresarlo más generosamente, con una soltura posible en la realidad. Los chicos cineastas son muy conscientes de estas reflexiones por lo demás obvias para cualquier iniciado en el séptimo arte, logrando así una película sencilla sin pretensiones de ninguna naturaleza.

Así que los cineastas Lorenzo Ferro y Lucas A. Vignale presentaron esta no tan frágil historia (por aquello de si los sueños se cumplen o no) en algunos festivales de cine latinos (Argentina, Uruguay, etc.)  con relativo éxito y aceptación por el público.

martes, 21 de abril de 2026

FICCI 65: Se eu fosse vivo… vivía

 

Entre el realismo y la ciencia ficción, suele haber propuestas estéticas, arduas de equilibrar en el cine. Varios son directores brasileños han intentado este cruce con resultados turbadores e incautos. El que se suma ahora a ese grupo es André Novais Oliveira, cineasta mineiro de excelentes películas. En Se eu fosse vivo… vivia, el cineasta fiel a ese minimalismo de pueblo chico que lo caracteriza al contar unos días en la vida de Gilberto y Jacira, una pareja de septuagenarios que llevan 50 años juntos.

La única peculiaridad distintiva de la pareja es la obcecación por los UFOs y extraterrestres de Gilberto, costumbre que su esposa no consigue concebir. A él, en cambio, le cuesta admitir que su esposa Jacira no quiera ir a ver a un médico cuando se siente mal —expresando todo el tiempo que no tiene nada—. Y nadie –ni la hija adulta de la pareja– cree ser idóneo de convencerla.

Una neurosis pues que el realizador trabaja en su película mediante visiones inquietas y desasosegantes secuencias, de pronto, alucinadas. Estas escenas suelen irradiar la paranoia aunque no los recelos de sus personajes. Así sucede en esta bella historia de amor. Y para Gilberto —extraordinariamente interpretado— comienza a sobrellevar sus sueños inquietantes.

El centelleo de este filme se transporta por las paredes de un pueblo como si un alma viviera sin minar los espacios que habitaron en vida esta bella pareja de enamorados. Mejor aún, como si no ambicionaran renunciar todavía el mundo que conocen y como si la muerte, en fin, nos perpetuara que asimismo es motivación de luminosidad.

En esta aceptable propuesta cinematográfica, el “más allá” entiende un signo del tiempo que se resiste a esfumarse, un espectro juguetón que tal vez quiere despedirse. ¿Será por esto que la película insiste en tomarse su tiempo? Todo acontece como el carruaje bello para delinear un camino que va de lo tangible a lo espiritual escudriñando una quebradiza medida más atenta a la sutileza que al énfasis narrativo.

FICCI 65: "Feito Pipa"

 

La película brasileña "Feito Pipa" comienza revelando al público la habitación de su protagonista Gugu, colmada de todo lo que le gusta. Y es que el director Allan Deberton logra caracterizar en esos primeros fotogramas, todo lo que este personaje es y puede llegar a ser. Este es un niño de 11 años que se revela de forma completa. Un personaje afectuoso del que enamorarse al instante.


"Feito Pipa" que ganó el premio del jurado para la sección Generación en la Berlinale este año, es una desprendida tesis de interlocutores de una preadolescencia queer. Gugu (Yuri Gomes) vive con su abuela Dilma (Teca Pereira), en una pequeña casa cerca del embalse de Araújo Lima. Su relación es dinámica, ya que perdió a su madre, la hija de Dilma, cuando era muy pequeño. Y todo para que ella lo acepte incondicional y todo el tiempo juntos está lleno de regocijo.

El guion de André Araújo consigue desarrollar todas estas interrelaciones con ternura y matices. Donde la película halla espacio para lograr contar la historia del lazo especial entre Gugu y Dilma en escenas cargadas de verosimilitud. Un instante notorio es su amor por "Time After Time" de Cyndi Lauper, una de las canciones favoritas de la madre de Gugu.

De manera pues que es este filme en este sentido, y por el género al que solicita la película, la elección de la perspectiva de los personajes entre sí resulta de vital importancia. No obstante, la cámara del cineasta “parece” que no toma un subjetivismo en el que se contagie de la seducción de la abuela y el niño por todo lo que les ocurre y todo aquello que acompaña de una u otra manera la experiencia personal, o una mirada desde fuera a lo que realmente son capaces de ser y que sienten.


lunes, 20 de abril de 2026

FICCI 65: Pon tu alma en la mano y anda

 

Siendo breve, el filme se construye en las videollamadas entre la directora de cine iraní exiliada en Francia Sepideh Farsi (“La sirena”) y la fotoperiodista palestina de 25 años Fatma Hassona Fatima Hassouna, ejecutada al día siguiente de que la cinta fuera seleccionada para Cannes. Cada llamada entre ellas se siente que podría ser la última, pero Hassona siempre surge, ajustándose el hiyab y resplandeciendo una enorme sonrisa. A pesar de todo lo que sucede, parece feliz de conversar con alguien del mundo exterior que la ve y se inquieta por lo que está aconteciendo.

A lo mejor aún más trágico, es el hecho de que la afectuosa y alborozada Hassona —a quien conocemos a través de meses de videollamadas creadas por farsi en una conversación de largo alcance—, viera manifiestamente su muerte como un accidente. En una de esos varios diálogos desprendidos por FaceTime, le expresa al director: "Aquí en Gaza tienes muchas opciones diferentes para morir", puntualizando los bombardeos, combates, padecimientos y hambre que han exterminado su población durante más de un año y medio. La película pues es una conmemoración a la resiliencia que se transfiguró en un conmovedor y último testimonio tras la muerte de la residente de Gaza Fatma Hassona en un ataque aéreo israelí el 16 de abril.

Entonces algunas ideas para concluir: las imágenes de sus llamadas, conexiones perdidas y encuentros en pantalla dividida proporcionan a la película un semblante algo monótono de una larga videollamada. El farsi varía el atractivo visual de la película por el automatismo ampliable de las fotografías de Hassona sobre la resiliencia, la resistencia y el precio humano del conflicto: un hombre está sentado en un sillón y con forma de estrado en medio de una escena de devastación imperiosa, una mano joven es todo lo que se ve de un cuerpo bajo los despojos de un edificio. Imágenes poderosas que proporcionan una evidencia de su habilidad como fotógrafa.

En este sentido, y por la naturaleza que reclama la película, la elección de la representación resulta de capital importancia. No obstante, la cámara toma una disposición clara sobre dónde se sitúa, plantearía un subjetivismo en el que no se contagie de los actores por el ritmo, la humanidad y todo aquello que la acompaña de una u otra manera.

domingo, 12 de abril de 2026

Angelina Jolie regresa con "Couture"

 

Tomando como punto de partida tres mujeres: Maxime (Angelina Jolie), una directora de cine estadounidense; Ada (Anyier Anei), una joven modelo de Sudán del Sur, y Angèle (Ella Rumpf), maquilladora francesa que trabaja entre bambalinas en los desfiles, la película ofrece una visión general de la industria. Pero desde tres puntos de vista (las tres mujeres), observamos esa relación del ser humano con la vida y su devenir, en zigzagueo entre la pasión y la verdad.


Respecto a Angeline Jolie (no ha tenido un papel destacado en Hollywood en años), la actriz ofrece su mejor papel en casi dos décadas y se ratifica como una intérprete sensitiva e inteligente. Y bajo la dirección de la francesa Alice Winocour narra las vidas entretejidas de tres mujeres que trabajan en el mundo de la alta costura parisina, en los días anteriores a un desfile. Igualmente Jolie indaga aspectos autobiográficos de su vida con una lasitud interesante (tanto en lo real como figurado).

Pero igualmente podemos plantear que “Couture” ofrece una mirada fascinante entre bastidores al competidor universo de la moda parisina y a las mujeres que lo hacen viable. El simple hecho de poder advertir lo que ocurre tras bambalinas probablemente fascinará el interés del público, al igual que el mejor trabajo de Jolie en años, en un rol a la altura de su influjo e idoneidad.

Sin ningún tipo de influjo de aquel “Pret-a-porter” (1994), de Robert Altman, la directora con luminosidad humanística (como un Antonio Gramsci entre muchos otros) nos devuelve la lucidez a los temas esenciales (la vida y la muerte, el amor y el duelo, la amistad y la perfidia, la pasión y la congoja, la indagación y el desengaño). Porque las imágenes del filme no son repercusiones del pasado, sino recuerdos del destino.

sábado, 4 de abril de 2026

Video Oficial del Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias 2026 - FICCI 65

 



Durante los seis días de la edición 65 del Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias (Ficci 65), la cinematografía y la industria audiovisual en general de Brasil, además de su música y gastronomía, serán protagonistas al ser el País Invitado de Honor de este año.

Del 14 al 19 de abril, Brasil tendrá una participación que se proyecta como una de las más amplias y representativas de los últimos años. Su presencia no solo destaca por la calidad de su cinematografía, sino por una propuesta integral que articula cultura, economía creativa y experiencias para el público en distintos escenarios del festival.


viernes, 3 de abril de 2026

Rental family

 

La película cuenta el episodio de un actor estadounidense en Japón. Nuestro héroe (Brendan Fraser) malviviendo entre anuncios, pruebas de casting fallidas y mucha utopía. Y así hasta un día da con una agencia dedicada a “simular la misma vida”. La empresa repleta de esos fatuos momentos (o los de verdad, vaya usted a saber) por aquello de los aspectos sociales. Todo se trata pues de transferir el límite de la máscara y reconciliar en simulación real lo que muchas veces no es más que un contexto ilusorio. La tonalidad da la clave al filme y, de paso, el brillo del planteamiento.

De todas formas, al salir de la sala de cine de cine, la pregunta por el sentido de la vida, es la clave. Dicha pregunta suele ser preciada como la más profunda de la filosofía, frívola o académica. Inclusive llegamos a definir al hombre como «el ser capaz de interrogar por el sentido del ser», de su existencia, de su vida. Entonces, «¿cuál es el sentido de la vida?» No faltan objeciones: religiosas, decentes, políticas: «la vida es la ejecución de una comedia, o de una tragedia, escrita por un idiota». Pero nunca faltan quienes no hallan agradables tales objeciones y llegan a titubear de la firmeza de las preguntas: «¿quizá tiene la vida sentido?» «¿no es la vida un sin sentido, incluso una equivocación, puesto que finaliza ineludiblemente con la muerte?»  

Existiríamos ante una estructura dialéctica, ya que partiendo de un nivel fenomenológico, todo podría debatirse y hasta solucionarse. Entonces a través de dos estratos (ser lo que no somos o viceversa) que se nos revelan en un vínculo sui generis, nos conduce a un tipo de unidad esencial que compromete la separación fenoménica, que, sin embargo, sigue siendo ineludible para que se mantenga esa «conexión de sentido».

De este modo, puede decirse que la idea de sentido, sin embargo, ha de terminar siendo rectificada en el plano esencial, pero de tal suerte que la enmienda, en la que predomina la idea, nos remita de nuevo a la distinción fenomenológica: no vale a la larga que llevemos rostros icásticas por la vida.

domingo, 29 de marzo de 2026

“Edén”

 

Una de las razones por las que analizo este filme producido en el 2024, es porque su director es Ron Howard, siempre se debe ver primero a los autores del filme para decidí que observar o no que no observar, una vez superado este ítem. Además Howard no es un recién aparecido en la industria del cine.

“Edén” (excelente título a inicios y desenlaces del filme), está basada en sucesos ocurridos hace 100 años en una de las Islas Galápagos, no es una película difícil de clasificar y plantearía de entrada un thriller psicológico. De todas formas, los puntos de partida son Jude Law (“The Order”), en una histrionismo teutónico como Friedrich Ritter, un médico alemán que dejando atrás la sociedad en la que vivía, decide ir a la aislada isla verde de Floreana, en el sur del archipiélago de Galápagos, en Ecuador. Es 1929, alejándose de la Primera Guerra Mundial. El médico cree que podrá llevar a cabo su nueva utopía.

Pero a mi juicio, todo se contrapone, cuando aparece Ana de Armas (“Puñales por la espalda”) e interpreta a Eloise Bosquet de Wagner Wehrhorn, alias la baronesa, una dama fatal fiestera que arriba con una comitiva de hombres y con la intención notoria de construir un hotel de lujo en la isla.

De todas formas el mensaje está claro cuando de convivencia humana se trata (“nada de lo humano me es ajeno”). Somo los humanos quienes decidimos todo lo que nos ocurre a lo largo de nuestras vidas. Y parafraseando el título de un filme, “Antes de que anochezca”, todo se torna en una encrucijada de ser bárbaramente injustos, dando como resultado una película oscura e inquieta. Observar la película es entender un poco lo que ha sido la humanidad en todos los siglos después de la era de Cristo, somo lo mismo del el primer siglo el hasta el actual. La que retrata la perversidad inseparable a los humanos, aunque por supuesto, otra parte de la historia muestra el lado muchísimo menos malévolo.

Una última reflexión al margen de “Edén”; no es excepcional, comprendidos otros títulos cinematográficos que se utilice la ficción para recrear aquellas realidades que no nacen ante la cámara, que en ocasiones son visibles, y que en otras no tanto. Todos los personajes que aparecen en una película no solo son reales sino que su vida en la hábitat es despótica, pero la película de Howard está ahí para estos posibles debates.


lunes, 16 de marzo de 2026

“One Battle After Another” seis Oscars de la Academia 2026

Esta es una de esas películas de las cuales uno no sabe por dónde empezar, pero intentando ordenas las ideas, señalar que “One Battle After Another”, escrita, dirigida y co-iluminada por Paul Thomas Anderson (“El hilo invisible”), está basada en la novela de Thomas Pynchon, quien y según expertos en el autor, es un escritor inadaptable e inadaptado que pareciese solo le interesa cinematográficamente hablando a Paul Thomas Anderson.

Con una estructura narrativa excelente, este director puntualiza su particular visión de la historia de los Estados Unidos en una épica aventura en un país en beligerancia consigo mismo (los grupos terroristas de extrema izquierda y las sociedades secretas fascistas), y que el cineasta con maestría a través del montaje paralelo y las acciones sincrónicas queda la correlación afectiva entre un padre y una hija como una viable cronotopía de reconciliación (no cometeré spoiler alguno), arropada por una música (al mejor estilo de Satie)

Si el primer tramo del filme es una clara manifestación de lo eficaz que resulta ese tipo de planificación de la trama a la hora de forjar una cierta emoción de estatus en los diferentes espacios (los inmigrantes latinos). En los dos restantes tramos, y con referencias cinéfilas (“La batalla de Argel”), y en un metraje del final como al mismo western; permitirá con el tiempo convertir este filme de Paul Thomas Anderson en un clásico. Y todo esto quizá, entre otras cosas, a unos actores de altísimo nivel: El "sensei" de Benicio del Toro, el "deseo" de Chase Infinity o la "perfidia" de Teyana Taylor, el Bob Ferguson de Leonardo Di Caprio y ni hablar del personaje de Sean Penn que “la sacó del estadio” y creería que un “Oscar” asegurado.

Dos cosas para terminar, si bien podría sacar un libro de esta cinta. Primero ese “realismo mágico” que refleja el fascismo norteamericano. Y segundo, algo de mixtura de drama social-thriller-comedia negra. Lo que el cineasta ofrece es la perspectiva de un desclasado: el latino sometido a órdenes inexpresables en el campo de batalla, y un país que tampoco lo reconocerá como uno más y lo confinará a espacios marginales, a la delincuencia y a la corrupción.


viernes, 13 de marzo de 2026

¡La novia!

 

Después de ver la película me gustaría aclarar en primera instancia dos cosas: la primera es cuando es un “remake” de un film tan exitoso como lo fue la obra maestra de James Whale ('La novia de Frankenstein', en 135), el asunto se complica, aunque pienso que esta cinta no sale tan mal parada, ya que Maggie Gyllenhaal reescribe (ella misma dirige) sin recato el clásico de cine de terror 'camp' desde el más incondicional caos y creería consecuencia de una decisión tanto narrativa como de estética, de insubordinación y en rebeldía a esos parámetros tradicionales del cine.

Y segundo, ya que ¡La novia! Nos relata la irrealizable historia de amor de dos cadáveres, tiene su enganche con un relato disruptivo, ya que Shelley (autora inicial del texto en 1818, según vemos en la pantalla) la observamos en un plan de autorreflexión de ella y su obra de “Frankenstein”, en el sentido que, libre de prejuicios, se formula mirar el límite de su propia existencia sin desbocada insolencia. Y de pronto todo “vuelve a los personajes” que ella creó en un desorden o si lo prefiere “un tour de force” (que dicen los franceses) en ese relato henchido de thriller, pasando al drama filosófico, y de ahí, repentinamente toma la comedia, para terminar de situarse en una especie de policíaco, y ese manejo cronotópico me encanta. Inclusive tiene su instante de musical con una irreflexiva puesta en escena (Franky y su novia bailan en una fiesta frente a Ronnie Reed (Jake Gyllenhaal). Lo que sucede fuera de la imagen no nos interesa porque el director no necesita el fuera de campo ni con las vidas de la pareja de novios. Hasta los elementos fantásticos o enigmáticos son adoptados como algo normal en ese espacio de mito. Y si más allá de lo que vemos parecería no existir, entonces para nada que apuntale el relato.  

Una conclusión, aunque creo debió ser una introducción al la crítica, es que Jessie Buckley va camino de convertirse en una estrella rutilante. Recordemos que es la actriz, que personifica a Agnes (en “Hamnet”) y, en este momento de observación de la cinta, es Ida, Penélope o concisamente la novia, de Frankenstein (Christian Bale, que se come el plató).

miércoles, 4 de marzo de 2026

Sream 7

 

En esta misma línea, la séptima entrega de “Scream” de Kevin Williamson comienza muy bien y cuenta con un primer tercio del guion muy disfrutable, con una exhibición de los horrores de la saga, que nos recuerda al mejor espíritu de la franquicia y algunas víctimas asombrosas, sin desistir del humor negro.

Su secuencia inaugural resplandece gracias al dúo conformado por los nóveles actores Michelle Randolph y Jimmy Tatro, pero esto no quiere decir nada, ya que muy pronto, todo parece cambiar. Puedes estar seguro de que Ghostface, con ese antifaz siempre aterrador y con la fiel voz de Roger L. Jackson, se abrirá paso a heridas contra la totalidad del elenco, cuya resistencia dependerá de las “convenios del contrato”. Habrá sobresaltos falsos, seguidos de alarmas reales, y muchos altercados autorreferenciales en los que los personajes interpretan sarcásticamente sobre su situación. “Siempre es alguien que conoces”, expresa uno sobre la auténtica identidad del homicida tras la careta.

La gran noticia sobre “Scream 7”, es el regreso de Campbell como Sidney Prescott, a quien se hecho de menos mucho en la última producción. No es asombroso que los guionistas Williamson y Guy Busick se afirmen en hacernos saber que estamos en la broma cuando la valerosa periodista de televisión de Courteney Cox , Gale Weathers, quien resultó gravemente herida en Scream VI (pero, no obstante, sobrevivió), le dice a Sidney: "Te extrañaron en Nueva York, no es lo mismo sin ti".

De todas formas, es una película que ni nos aleja del tema general, ni nos pone en alerta sobre un posible octavo tramo cinematográfico. La enorme franqueza sería más atractiva si las pláticas fueran tan frescas y entretenidas como en las primeras entregas. Otra idea es que si las muertes quedaran representadas con más creatividad. Pero hay una condición mecánica en los ordenamientos que hacen que “Scream 7” parezca algo aburrida a pesar de su agudo guarismo de muertos y su copiosa sangre. Creo que ya lo he dicho: los actores secundarios.¡Ah! Rescato la musica de Baltrami

domingo, 22 de febrero de 2026

'La voz de Hind'

 

Basada en hechos reales sobre el conflicto árabe-israelí, la película de la tunecina Kaouther ben Hania sacudió al pasado festival de cine de Venecia con los audios originales de las llamadas de socorro entre la pequeña, atrapada en un carro acribillado en el norte de Gaza, y sus posibles rescatadores. Visto sí el asunto, la película, no obstante, rodada con cámara en mano, se desarrolla toda del lado de los voluntarios de la Media Luna Roja Palestina, y a través de brutales elipsis.

Pero la película combina, a través de los diálogos, una dramatización de lo sucedido en las oficinas de la Media Luna Roja Palestina (todos desesperados hablan con la niña por teléfono —recurriendo el filme a la “información” en los parlamentos y el melodrama en las interpretaciones—), mientras otras series de llamadas telefónicas nos permiten entender otra serie de asuntos de una burocracia que “paraliza” con sus requerimientos y protocolos el que se pudiera evitar lo previsible de todos modos. Al combinar estos dos puntos de vista como estrategias narrativas habitualmente usadas por el cine para generar suspense, el asunto funciona.

La película, al plantear entre lo documental y la recreación ficticia que la distancia territorial y operativa impide el rescate de la niña, todo se desarrolla a través del diálogo, generando en la mente del espectador las ganas enormes de ver en imágenes lo que está sucediendo. Y es que el audio de las conversaciones telefónicas (hecho real del cual se valió la cineasta) que la pequeña Hind Rajab mantuvo con los voluntarios de la Media Luna Roja Palestina poco antes de su asesinato en Gaza a manos del ejército israelí, son las protagonistas en lo cinematográficamente hablando.

Pero también podríamos cuestionarlo todo mediante otros asuntos como la puesta en escena a través solo del diálogo y algo con validez narrativa: el montaje. Desde el plano inicial todo queda claro: “La voz de Hind” “habla” sobre los diálogos; sobre la soledad, angustia y culpa; sobre la forma en que nuestros ojos no pueden compendiar la descripción de la realidad o de una parte de la identidad.

Un par de reflexiones generales que nos deja esta cinta. En el plano imaginario, “La voz de Hind” funciona como un gesto perfecto. Por un lado, crea tirantez y, por otro, encrespada turbación. Aunque es una frase muy trillada, la realidad siempre supera a la ficción, pero la ficción que reproduce a la realidad enseña a veces lo inconsútil que puede ser.

domingo, 8 de febrero de 2026

Father Mother Sister Brother”: una historia sobre la familia

 

Nadie pone en tela de juicio que Jim Jarmush es un director de cine de culto y una filmografía muy del cineasta. Y si bien este filme está dividido en episodios y cada una de las tres historias tiene lugar en un país diferente ("Father" está ambientada en EE. UU., "Mother" en Dublín, y "Sister Brother" en París), más bien complementaría que el Jarmush tiene ese talento especial para lo breve (cinematográficamente hablando). Y es un concepto que germina desde su filme “Coffee and Cigarettes” (“Café y cigarrillos”, 2003). Y a la postre son temas con ese aire y sentido de lo fugaz que es todo en esta vida.


“Father Mother Sister Brother” es pues una historia sobre la familia, donde esas reuniones familiares y esos lazos de sangre convergen en cualquier sistema cultural y el cineasta lo logra a como una poesía de lo cotidiano —recordemos el clásico danés “Festen” (“Celebración”)—. A la sentencia: “Puedes elegir a tus amigos y amantes pero no a tu familia”, y frase que escuchamos en el filme, pienso que resume inteligentemente la trama de película (Jim escribió el guion). ¿Qué quiero decir? Que así como a ese tránsito (existencial) los protagonistas de la nueva cinta de Jim Jarmush indaga fríamente el vacío familiar ulterior a la independencia filial y esa terrible ausencia (y es mi convicción) de relaciones con los padres. En otras palabras, ¿Realmente conocemos a nuestros padres?

Creería que todas estas reflexiones y preguntas son realmente las que el cineasta quiere que tengamos. Una película para todo tipo de espectador, es una fresca película fresca que aproxima a muchos públicos a ponernos a pensar sobre cómo debe ser realmente la relación con nuestros padres.

De los tres episodios, en lo personal escogería el segundo (“Mother”) y todo obedece a que con sutilezas estamos frente a esas aparentes y una abundantes presencias de un lenguaje pasivo-agresivo. Quizás por aquello de mi familia donde somos ocho hermanos (¡Uff!) y aquel autoritarismo y postura reflexiva del patriarca y su título universitario que solo le regaló la vida. Una película pues para hablar de otros tópicos de la familia, Pero por ahora creo suficientes y necesarios.