lunes, 20 de abril de 2026

FICCI 65: Pon tu alma en la mano y anda

 

Siendo breve, el filme se construye en las videollamadas entre la directora de cine iraní exiliada en Francia Sepideh Farsi (“La sirena”) y la fotoperiodista palestina de 25 años Fatma Hassona Fatima Hassouna, ejecutada al día siguiente de que la cinta fuera seleccionada para Cannes. Cada llamada entre ellas se siente que podría ser la última, pero Hassona siempre surge, ajustándose el hiyab y resplandeciendo una enorme sonrisa. A pesar de todo lo que sucede, parece feliz de conversar con alguien del mundo exterior que la ve y se inquieta por lo que está aconteciendo.

A lo mejor aún más trágico, es el hecho de que la afectuosa y alborozada Hassona —a quien conocemos a través de meses de videollamadas creadas por farsi en una conversación de largo alcance—, viera manifiestamente su muerte como un accidente. En una de esos varios diálogos desprendidos por FaceTime, le expresa al director: "Aquí en Gaza tienes muchas opciones diferentes para morir", puntualizando los bombardeos, combates, padecimientos y hambre que han exterminado su población durante más de un año y medio. La película pues es una conmemoración a la resiliencia que se transfiguró en un conmovedor y último testimonio tras la muerte de la residente de Gaza Fatma Hassona en un ataque aéreo israelí el 16 de abril.

Entonces algunas ideas para concluir: las imágenes de sus llamadas, conexiones perdidas y encuentros en pantalla dividida proporcionan a la película un semblante algo monótono de una larga videollamada. El farsi varía el atractivo visual de la película por el automatismo ampliable de las fotografías de Hassona sobre la resiliencia, la resistencia y el precio humano del conflicto: un hombre está sentado en un sillón y con forma de estrado en medio de una escena de devastación imperiosa, una mano joven es todo lo que se ve de un cuerpo bajo los despojos de un edificio. Imágenes poderosas que proporcionan una evidencia de su habilidad como fotógrafa.

En este sentido, y por la naturaleza que reclama la película, la elección de la representación resulta de capital importancia. No obstante, la cámara toma una disposición clara sobre dónde se sitúa, plantearía un subjetivismo en el que no se contagie de los actores por el ritmo, la humanidad y todo aquello que la acompaña de una u otra manera.

domingo, 12 de abril de 2026

Angelina Jolie regresa con "Couture"

 

Tomando como punto de partida tres mujeres: Maxime (Angelina Jolie), una directora de cine estadounidense; Ada (Anyier Anei), una joven modelo de Sudán del Sur, y Angèle (Ella Rumpf), maquilladora francesa que trabaja entre bambalinas en los desfiles, la película ofrece una visión general de la industria. Pero desde tres puntos de vista (las tres mujeres), observamos esa relación del ser humano con la vida y su devenir, en zigzagueo entre la pasión y la verdad.


Respecto a Angeline Jolie (no ha tenido un papel destacado en Hollywood en años), la actriz ofrece su mejor papel en casi dos décadas y se ratifica como una intérprete sensitiva e inteligente. Y bajo la dirección de la francesa Alice Winocour narra las vidas entretejidas de tres mujeres que trabajan en el mundo de la alta costura parisina, en los días anteriores a un desfile. Igualmente Jolie indaga aspectos autobiográficos de su vida con una lasitud interesante (tanto en lo real como figurado).

Pero igualmente podemos plantear que “Couture” ofrece una mirada fascinante entre bastidores al competidor universo de la moda parisina y a las mujeres que lo hacen viable. El simple hecho de poder advertir lo que ocurre tras bambalinas probablemente fascinará el interés del público, al igual que el mejor trabajo de Jolie en años, en un rol a la altura de su influjo e idoneidad.

Sin ningún tipo de influjo de aquel “Pret-a-porter” (1994), de Robert Altman, la directora con luminosidad humanística (como un Antonio Gramsci entre muchos otros) nos devuelve la lucidez a los temas esenciales (la vida y la muerte, el amor y el duelo, la amistad y la perfidia, la pasión y la congoja, la indagación y el desengaño). Porque las imágenes del filme no son repercusiones del pasado, sino recuerdos del destino.

sábado, 4 de abril de 2026

Video Oficial del Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias 2026 - FICCI 65

 



Durante los seis días de la edición 65 del Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias (Ficci 65), la cinematografía y la industria audiovisual en general de Brasil, además de su música y gastronomía, serán protagonistas al ser el País Invitado de Honor de este año.

Del 14 al 19 de abril, Brasil tendrá una participación que se proyecta como una de las más amplias y representativas de los últimos años. Su presencia no solo destaca por la calidad de su cinematografía, sino por una propuesta integral que articula cultura, economía creativa y experiencias para el público en distintos escenarios del festival.


viernes, 3 de abril de 2026

Rental family

 

La película cuenta el episodio de un actor estadounidense en Japón. Nuestro héroe (Brendan Fraser) malviviendo entre anuncios, pruebas de casting fallidas y mucha utopía. Y así hasta un día da con una agencia dedicada a “simular la misma vida”. La empresa repleta de esos fatuos momentos (o los de verdad, vaya usted a saber) por aquello de los aspectos sociales. Todo se trata pues de transferir el límite de la máscara y reconciliar en simulación real lo que muchas veces no es más que un contexto ilusorio. La tonalidad da la clave al filme y, de paso, el brillo del planteamiento.

De todas formas, al salir de la sala de cine de cine, la pregunta por el sentido de la vida, es la clave. Dicha pregunta suele ser preciada como la más profunda de la filosofía, frívola o académica. Inclusive llegamos a definir al hombre como «el ser capaz de interrogar por el sentido del ser», de su existencia, de su vida. Entonces, «¿cuál es el sentido de la vida?» No faltan objeciones: religiosas, decentes, políticas: «la vida es la ejecución de una comedia, o de una tragedia, escrita por un idiota». Pero nunca faltan quienes no hallan agradables tales objeciones y llegan a titubear de la firmeza de las preguntas: «¿quizá tiene la vida sentido?» «¿no es la vida un sin sentido, incluso una equivocación, puesto que finaliza ineludiblemente con la muerte?»  

Existiríamos ante una estructura dialéctica, ya que partiendo de un nivel fenomenológico, todo podría debatirse y hasta solucionarse. Entonces a través de dos estratos (ser lo que no somos o viceversa) que se nos revelan en un vínculo sui generis, nos conduce a un tipo de unidad esencial que compromete la separación fenoménica, que, sin embargo, sigue siendo ineludible para que se mantenga esa «conexión de sentido».

De este modo, puede decirse que la idea de sentido, sin embargo, ha de terminar siendo rectificada en el plano esencial, pero de tal suerte que la enmienda, en la que predomina la idea, nos remita de nuevo a la distinción fenomenológica: no vale a la larga que llevemos rostros icásticas por la vida.

domingo, 29 de marzo de 2026

“Edén”

 

Una de las razones por las que analizo este filme producido en el 2024, es porque su director es Ron Howard, siempre se debe ver primero a los autores del filme para decidí que observar o no que no observar, una vez superado este ítem. Además Howard no es un recién aparecido en la industria del cine.

“Edén” (excelente título a inicios y desenlaces del filme), está basada en sucesos ocurridos hace 100 años en una de las Islas Galápagos, no es una película difícil de clasificar y plantearía de entrada un thriller psicológico. De todas formas, los puntos de partida son Jude Law (“The Order”), en una histrionismo teutónico como Friedrich Ritter, un médico alemán que dejando atrás la sociedad en la que vivía, decide ir a la aislada isla verde de Floreana, en el sur del archipiélago de Galápagos, en Ecuador. Es 1929, alejándose de la Primera Guerra Mundial. El médico cree que podrá llevar a cabo su nueva utopía.

Pero a mi juicio, todo se contrapone, cuando aparece Ana de Armas (“Puñales por la espalda”) e interpreta a Eloise Bosquet de Wagner Wehrhorn, alias la baronesa, una dama fatal fiestera que arriba con una comitiva de hombres y con la intención notoria de construir un hotel de lujo en la isla.

De todas formas el mensaje está claro cuando de convivencia humana se trata (“nada de lo humano me es ajeno”). Somo los humanos quienes decidimos todo lo que nos ocurre a lo largo de nuestras vidas. Y parafraseando el título de un filme, “Antes de que anochezca”, todo se torna en una encrucijada de ser bárbaramente injustos, dando como resultado una película oscura e inquieta. Observar la película es entender un poco lo que ha sido la humanidad en todos los siglos después de la era de Cristo, somo lo mismo del el primer siglo el hasta el actual. La que retrata la perversidad inseparable a los humanos, aunque por supuesto, otra parte de la historia muestra el lado muchísimo menos malévolo.

Una última reflexión al margen de “Edén”; no es excepcional, comprendidos otros títulos cinematográficos que se utilice la ficción para recrear aquellas realidades que no nacen ante la cámara, que en ocasiones son visibles, y que en otras no tanto. Todos los personajes que aparecen en una película no solo son reales sino que su vida en la hábitat es despótica, pero la película de Howard está ahí para estos posibles debates.


lunes, 16 de marzo de 2026

“One Battle After Another” seis Oscars de la Academia 2026

Esta es una de esas películas de las cuales uno no sabe por dónde empezar, pero intentando ordenas las ideas, señalar que “One Battle After Another”, escrita, dirigida y co-iluminada por Paul Thomas Anderson (“El hilo invisible”), está basada en la novela de Thomas Pynchon, quien y según expertos en el autor, es un escritor inadaptable e inadaptado que pareciese solo le interesa cinematográficamente hablando a Paul Thomas Anderson.

Con una estructura narrativa excelente, este director puntualiza su particular visión de la historia de los Estados Unidos en una épica aventura en un país en beligerancia consigo mismo (los grupos terroristas de extrema izquierda y las sociedades secretas fascistas), y que el cineasta con maestría a través del montaje paralelo y las acciones sincrónicas queda la correlación afectiva entre un padre y una hija como una viable cronotopía de reconciliación (no cometeré spoiler alguno), arropada por una música (al mejor estilo de Satie)

Si el primer tramo del filme es una clara manifestación de lo eficaz que resulta ese tipo de planificación de la trama a la hora de forjar una cierta emoción de estatus en los diferentes espacios (los inmigrantes latinos). En los dos restantes tramos, y con referencias cinéfilas (“La batalla de Argel”), y en un metraje del final como al mismo western; permitirá con el tiempo convertir este filme de Paul Thomas Anderson en un clásico. Y todo esto quizá, entre otras cosas, a unos actores de altísimo nivel: El "sensei" de Benicio del Toro, el "deseo" de Chase Infinity o la "perfidia" de Teyana Taylor, el Bob Ferguson de Leonardo Di Caprio y ni hablar del personaje de Sean Penn que “la sacó del estadio” y creería que un “Oscar” asegurado.

Dos cosas para terminar, si bien podría sacar un libro de esta cinta. Primero ese “realismo mágico” que refleja el fascismo norteamericano. Y segundo, algo de mixtura de drama social-thriller-comedia negra. Lo que el cineasta ofrece es la perspectiva de un desclasado: el latino sometido a órdenes inexpresables en el campo de batalla, y un país que tampoco lo reconocerá como uno más y lo confinará a espacios marginales, a la delincuencia y a la corrupción.


viernes, 13 de marzo de 2026

¡La novia!

 

Después de ver la película me gustaría aclarar en primera instancia dos cosas: la primera es cuando es un “remake” de un film tan exitoso como lo fue la obra maestra de James Whale ('La novia de Frankenstein', en 135), el asunto se complica, aunque pienso que esta cinta no sale tan mal parada, ya que Maggie Gyllenhaal reescribe (ella misma dirige) sin recato el clásico de cine de terror 'camp' desde el más incondicional caos y creería consecuencia de una decisión tanto narrativa como de estética, de insubordinación y en rebeldía a esos parámetros tradicionales del cine.

Y segundo, ya que ¡La novia! Nos relata la irrealizable historia de amor de dos cadáveres, tiene su enganche con un relato disruptivo, ya que Shelley (autora inicial del texto en 1818, según vemos en la pantalla) la observamos en un plan de autorreflexión de ella y su obra de “Frankenstein”, en el sentido que, libre de prejuicios, se formula mirar el límite de su propia existencia sin desbocada insolencia. Y de pronto todo “vuelve a los personajes” que ella creó en un desorden o si lo prefiere “un tour de force” (que dicen los franceses) en ese relato henchido de thriller, pasando al drama filosófico, y de ahí, repentinamente toma la comedia, para terminar de situarse en una especie de policíaco, y ese manejo cronotópico me encanta. Inclusive tiene su instante de musical con una irreflexiva puesta en escena (Franky y su novia bailan en una fiesta frente a Ronnie Reed (Jake Gyllenhaal). Lo que sucede fuera de la imagen no nos interesa porque el director no necesita el fuera de campo ni con las vidas de la pareja de novios. Hasta los elementos fantásticos o enigmáticos son adoptados como algo normal en ese espacio de mito. Y si más allá de lo que vemos parecería no existir, entonces para nada que apuntale el relato.  

Una conclusión, aunque creo debió ser una introducción al la crítica, es que Jessie Buckley va camino de convertirse en una estrella rutilante. Recordemos que es la actriz, que personifica a Agnes (en “Hamnet”) y, en este momento de observación de la cinta, es Ida, Penélope o concisamente la novia, de Frankenstein (Christian Bale, que se come el plató).