Creería
que el thriller psicológico “La presencia del vacío” ha aprobado esa siempre
asignatura pendiente en el cine colombiano y con alta nota. El cineasta José
Cortés es un autor que no esconde sus preferencias imaginativas, lo cual atenúa
de alguna manera su, hasta cierto punto, claridad narrativa en este género
cinematográfico.
Si
bien a la actriz Viviana Santos (“Secretos”, 2013) le faltó un poquito más de
fuerza a su caracterización (Angela). No desmerita la puesta en
escena de las singularidades del yo del personaje. Es de agradecer que la película
de Cortés, para nada naif, nos confirma que estamos ante un director que no se
gasta millones de pesos “en decirnos” que su película merece ser defendida.
Que
esta cinta no es el típico modelo de cine “indie”. Aquí no hay ninguna gran
estrella del celuloide nacional que haya decidido rebajarse sus honorarios para
conseguir un papel tridimensional que le pueda dar un premio, ni una historia
que busque, a toda costa, buscar el aplauso fácil del espectador, a base de
efectismos baratos.
“La
presencia del vacío” me parece un filme de presupuesto y tamaño reducidos, pero
con un fuerte impacto dramático y emocional, porque entra en la mente y el
corazón del espectador y permanece allí incluso después de salir del cine. No
es una experiencia sencilla, ni se fundamenta más en los silencios que en las
palabras. En efecto, con el filtro de la mirada de la protagonista Ángela, un
testigo envuelta en un círculo vicioso de desesperanza y casi desastre
personal.






