lunes, 16 de marzo de 2026

“One Battle After Another” seis Oscars de la Academia 2026

Esta es una de esas películas de las cuales uno no sabe por dónde empezar, pero intentando ordenas las ideas, señalar que “One Battle After Another”, escrita, dirigida y co-iluminada por Paul Thomas Anderson (“El hilo invisible”), está basada en la novela de Thomas Pynchon, quien y según expertos en el autor, es un escritor inadaptable e inadaptado que pareciese solo le interesa cinematográficamente hablando a Paul Thomas Anderson.

Con una estructura narrativa excelente, este director puntualiza su particular visión de la historia de los Estados Unidos en una épica aventura en un país en beligerancia consigo mismo (los grupos terroristas de extrema izquierda y las sociedades secretas fascistas), y que el cineasta con maestría a través del montaje paralelo y las acciones sincrónicas queda la correlación afectiva entre un padre y una hija como una viable cronotopía de reconciliación (no cometeré spoiler alguno), arropada por una música (al mejor estilo de Satie)

Si el primer tramo del filme es una clara manifestación de lo eficaz que resulta ese tipo de planificación de la trama a la hora de forjar una cierta emoción de estatus en los diferentes espacios (los inmigrantes latinos). En los dos restantes tramos, y con referencias cinéfilas (“La batalla de Argel”), y en un metraje del final como al mismo western; permitirá con el tiempo convertir este filme de Paul Thomas Anderson en un clásico. Y todo esto quizá, entre otras cosas, a unos actores de altísimo nivel: El "sensei" de Benicio del Toro, el "deseo" de Chase Infinity o la "perfidia" de Teyana Taylor, el Bob Ferguson de Leonardo Di Caprio y ni hablar del personaje de Sean Penn que “la sacó del estadio” y creería que un “Oscar” asegurado.

Dos cosas para terminar, si bien podría sacar un libro de esta cinta. Primero ese “realismo mágico” que refleja el fascismo norteamericano. Y segundo, algo de mixtura de drama social-thriller-comedia negra. Lo que el cineasta ofrece es la perspectiva de un desclasado: el latino sometido a órdenes inexpresables en el campo de batalla, y un país que tampoco lo reconocerá como uno más y lo confinará a espacios marginales, a la delincuencia y a la corrupción.


viernes, 13 de marzo de 2026

¡La novia!

 

Después de ver la película me gustaría aclarar en primera instancia dos cosas: la primera es cuando es un “remake” de un film tan exitoso como lo fue la obra maestra de James Whale ('La novia de Frankenstein', en 135), el asunto se complica, aunque pienso que esta cinta no sale tan mal parada, ya que Maggie Gyllenhaal reescribe (ella misma dirige) sin recato el clásico de cine de terror 'camp' desde el más incondicional caos y creería consecuencia de una decisión tanto narrativa como de estética, de insubordinación y en rebeldía a esos parámetros tradicionales del cine.

Y segundo, ya que ¡La novia! Nos relata la irrealizable historia de amor de dos cadáveres, tiene su enganche con un relato disruptivo, ya que Shelley (autora inicial del texto en 1818, según vemos en la pantalla) la observamos en un plan de autorreflexión de ella y su obra de “Frankenstein”, en el sentido que, libre de prejuicios, se formula mirar el límite de su propia existencia sin desbocada insolencia. Y de pronto todo “vuelve a los personajes” que ella creó en un desorden o si lo prefiere “un tour de force” (que dicen los franceses) en ese relato henchido de thriller, pasando al drama filosófico, y de ahí, repentinamente toma la comedia, para terminar de situarse en una especie de policíaco, y ese manejo cronotópico me encanta. Inclusive tiene su instante de musical con una irreflexiva puesta en escena (Franky y su novia bailan en una fiesta frente a Ronnie Reed (Jake Gyllenhaal). Lo que sucede fuera de la imagen no nos interesa porque el director no necesita el fuera de campo ni con las vidas de la pareja de novios. Hasta los elementos fantásticos o enigmáticos son adoptados como algo normal en ese espacio de mito. Y si más allá de lo que vemos parecería no existir, entonces para nada que apuntale el relato.  

Una conclusión, aunque creo debió ser una introducción al la crítica, es que Jessie Buckley va camino de convertirse en una estrella rutilante. Recordemos que es la actriz, que personifica a Agnes (en “Hamnet”) y, en este momento de observación de la cinta, es Ida, Penélope o concisamente la novia, de Frankenstein (Christian Bale, que se come el plató).

miércoles, 4 de marzo de 2026

Sream 7

 

En esta misma línea, la séptima entrega de “Scream” de Kevin Williamson comienza muy bien y cuenta con un primer tercio del guion muy disfrutable, con una exhibición de los horrores de la saga, que nos recuerda al mejor espíritu de la franquicia y algunas víctimas asombrosas, sin desistir del humor negro.

Su secuencia inaugural resplandece gracias al dúo conformado por los nóveles actores Michelle Randolph y Jimmy Tatro, pero esto no quiere decir nada, ya que muy pronto, todo parece cambiar. Puedes estar seguro de que Ghostface, con ese antifaz siempre aterrador y con la fiel voz de Roger L. Jackson, se abrirá paso a heridas contra la totalidad del elenco, cuya resistencia dependerá de las “convenios del contrato”. Habrá sobresaltos falsos, seguidos de alarmas reales, y muchos altercados autorreferenciales en los que los personajes interpretan sarcásticamente sobre su situación. “Siempre es alguien que conoces”, expresa uno sobre la auténtica identidad del homicida tras la careta.

La gran noticia sobre “Scream 7”, es el regreso de Campbell como Sidney Prescott, a quien se hecho de menos mucho en la última producción. No es asombroso que los guionistas Williamson y Guy Busick se afirmen en hacernos saber que estamos en la broma cuando la valerosa periodista de televisión de Courteney Cox , Gale Weathers, quien resultó gravemente herida en Scream VI (pero, no obstante, sobrevivió), le dice a Sidney: "Te extrañaron en Nueva York, no es lo mismo sin ti".

De todas formas, es una película que ni nos aleja del tema general, ni nos pone en alerta sobre un posible octavo tramo cinematográfico. La enorme franqueza sería más atractiva si las pláticas fueran tan frescas y entretenidas como en las primeras entregas. Otra idea es que si las muertes quedaran representadas con más creatividad. Pero hay una condición mecánica en los ordenamientos que hacen que “Scream 7” parezca algo aburrida a pesar de su agudo guarismo de muertos y su copiosa sangre. Creo que ya lo he dicho: los actores secundarios.¡Ah! Rescato la musica de Baltrami

domingo, 22 de febrero de 2026

'La voz de Hind'

 

Basada en hechos reales sobre el conflicto árabe-israelí, la película de la tunecina Kaouther ben Hania sacudió al pasado festival de cine de Venecia con los audios originales de las llamadas de socorro entre la pequeña, atrapada en un carro acribillado en el norte de Gaza, y sus posibles rescatadores. Visto sí el asunto, la película, no obstante, rodada con cámara en mano, se desarrolla toda del lado de los voluntarios de la Media Luna Roja Palestina, y a través de brutales elipsis.

Pero la película combina, a través de los diálogos, una dramatización de lo sucedido en las oficinas de la Media Luna Roja Palestina (todos desesperados hablan con la niña por teléfono —recurriendo el filme a la “información” en los parlamentos y el melodrama en las interpretaciones—), mientras otras series de llamadas telefónicas nos permiten entender otra serie de asuntos de una burocracia que “paraliza” con sus requerimientos y protocolos el que se pudiera evitar lo previsible de todos modos. Al combinar estos dos puntos de vista como estrategias narrativas habitualmente usadas por el cine para generar suspense, el asunto funciona.

La película, al plantear entre lo documental y la recreación ficticia que la distancia territorial y operativa impide el rescate de la niña, todo se desarrolla a través del diálogo, generando en la mente del espectador las ganas enormes de ver en imágenes lo que está sucediendo. Y es que el audio de las conversaciones telefónicas (hecho real del cual se valió la cineasta) que la pequeña Hind Rajab mantuvo con los voluntarios de la Media Luna Roja Palestina poco antes de su asesinato en Gaza a manos del ejército israelí, son las protagonistas en lo cinematográficamente hablando.

Pero también podríamos cuestionarlo todo mediante otros asuntos como la puesta en escena a través solo del diálogo y algo con validez narrativa: el montaje. Desde el plano inicial todo queda claro: “La voz de Hind” “habla” sobre los diálogos; sobre la soledad, angustia y culpa; sobre la forma en que nuestros ojos no pueden compendiar la descripción de la realidad o de una parte de la identidad.

Un par de reflexiones generales que nos deja esta cinta. En el plano imaginario, “La voz de Hind” funciona como un gesto perfecto. Por un lado, crea tirantez y, por otro, encrespada turbación. Aunque es una frase muy trillada, la realidad siempre supera a la ficción, pero la ficción que reproduce a la realidad enseña a veces lo inconsútil que puede ser.

domingo, 8 de febrero de 2026

Father Mother Sister Brother”: una historia sobre la familia

 

Nadie pone en tela de juicio que Jim Jarmush es un director de cine de culto y una filmografía muy del cineasta. Y si bien este filme está dividido en episodios y cada una de las tres historias tiene lugar en un país diferente ("Father" está ambientada en EE. UU., "Mother" en Dublín, y "Sister Brother" en París), más bien complementaría que el Jarmush tiene ese talento especial para lo breve (cinematográficamente hablando). Y es un concepto que germina desde su filme “Coffee and Cigarettes” (“Café y cigarrillos”, 2003). Y a la postre son temas con ese aire y sentido de lo fugaz que es todo en esta vida.


“Father Mother Sister Brother” es pues una historia sobre la familia, donde esas reuniones familiares y esos lazos de sangre convergen en cualquier sistema cultural y el cineasta lo logra a como una poesía de lo cotidiano —recordemos el clásico danés “Festen” (“Celebración”)—. A la sentencia: “Puedes elegir a tus amigos y amantes pero no a tu familia”, y frase que escuchamos en el filme, pienso que resume inteligentemente la trama de película (Jim escribió el guion). ¿Qué quiero decir? Que así como a ese tránsito (existencial) los protagonistas de la nueva cinta de Jim Jarmush indaga fríamente el vacío familiar ulterior a la independencia filial y esa terrible ausencia (y es mi convicción) de relaciones con los padres. En otras palabras, ¿Realmente conocemos a nuestros padres?

Creería que todas estas reflexiones y preguntas son realmente las que el cineasta quiere que tengamos. Una película para todo tipo de espectador, es una fresca película fresca que aproxima a muchos públicos a ponernos a pensar sobre cómo debe ser realmente la relación con nuestros padres.

De los tres episodios, en lo personal escogería el segundo (“Mother”) y todo obedece a que con sutilezas estamos frente a esas aparentes y una abundantes presencias de un lenguaje pasivo-agresivo. Quizás por aquello de mi familia donde somos ocho hermanos (¡Uff!) y aquel autoritarismo y postura reflexiva del patriarca y su título universitario que solo le regaló la vida. Una película pues para hablar de otros tópicos de la familia, Pero por ahora creo suficientes y necesarios.

sábado, 7 de febrero de 2026

The Testament of Ann Lee

 

No hay que ir muy lejos para que ‘The Testament of Ann Lee’ a todas esas ideas en las que se reflejan las grandes luchas ideológicas del presente (el filme además se basa en hechos reales). Además no sé por qué, la cinta me recordó aquella película de Ken Russell “Los demonios”, un controvertido, turbador y polémico film sobre un clérigo, en la Francia del XVII, acusado de herejía. Pero más que eso, creería que la caracterización de Vanessa Redgrave, en consonancia con la de la actriz protagonista de “El testimonio de Ann Lee”, Amanda Seyfried en el roll precisamente de Ann Lee. Un trabajo digno de un “Oscar”.

Pero concretando otros asuntos del filme, plantearía dos, Por un lado, la cineasta noruega Mona Fastvold, coguionista de ‘The Brutalist’, nos muestra un musical que retrata el propósito teológico del Movimiento Shaker (“Los temblorosos”), que en el siglo XVIII alabó la llegada de una nueva emisaria de Dios: una mujer llamada Ann Lee. En este sentido (filme en clave de musical), nos brinda un montaje que llevado de la mano de su relato, plantea un manejo del tiempo y estética igual que película: lo dramático sin ostentar ningún tipo de herida estructural.

Esto podría llevarla a ser una obra bien interesante. Además, los desiguales números musicales (juzgamos) repiten un mismo esquema y no solo en lo rítmico —con la excepción de una notable canción intimista que Seyfried desentraña de esa especie de soledad que abriga el personaje de Ann en algún momento—, lo que incita una cierta sensación de redundancia (y válida) en su camino a seguir. No está demás destacar el crédito en la música al británico Daniel Blumberg con un enfoque experimental y emocional, amplificando la narrativa visual. En palabras del compositor Blumberg, “la música debía ´imitar el sonido de la construcción´, una metáfora del renacimiento”.

En lo ideológico del discurso fílmico, sin embargo, la película es más compleja y difícil, aunque no observamos una crítica a la fe, ni a la conducta de Ann. Al contrario, podemos devenir la idea de que es una heroína, y sin exagerar una la mártir de una sociedad que hostiga al que es o quiere ser contrario a ciertos cánones o conductas. En contexto, esa comunidad creada por Ann, era una comuna donde se vivía bien, y donde todo el mundo es autónomo de afiliarse o irse, y donde todo es el amor. En lo cinematográfico la cámara nunca pierde de vista a la intérprete principal, ni se detiene a observar el espacio que Ann acaba de decidir cruzar, y, nada de movimientos determinados por cierta perplejidad. Tampoco es de observar excesivos emplazamientos de cámara para escudriñar un espacio, y algo muy importante, para concebir el peso de algún elemento dentro del encuadre y para comparar la propia realidad que se filma. Ya lo dijo Bergman: “la cámara es el corazón del cineasta”.

domingo, 25 de enero de 2026

“Exterminio: El templo de huesos”

 

Qué escribir del género de terror que no se halla escrito ya. Pero además de conocer los clichés, en esta oportunidad, la película de Nia Dacosta aporta al género y desde lo fenomenológico elementos interesantes que también nos permite aproximarnos al thriller.

Pero primero alguna introducción previa:Exterminio: El templo de huesos”, sigue claramente los sucesos de “Exterminio: La evolución”. Spike (Alfie Williams), el afectuoso niño que llevaba buena parte del eje emocional del filme anterior, ha sido apresado por una banda intransigente liderada por Sir Lord Jimmy Crystal (Jack O’Connell), cuyos seguidores —eso sí— dispersan violencia y caos a de organización. Y paralelamente, el Dr. Ian Kelson (Ralph Fiennes), diligente en estudiar a los infectados (un virus), explora todo lo que sucede.

Entonces, visto así el asunto de dos intereses en la trama, nos permite respirar, tensionarnos aun desde esferas enfrentadas, edificando una narrativa más fraccionada y hosca, conforme al mundo que plasma ante nuestros ojos y ver cómo los protagonistas quedan atrapados dentro de lógicas que ya no controlan. Por ejemplo, Fiennes (recordado por su reciente “Cónclave”), erige a Kelson siendo el típico sabio postapocalíptico. Él, recuérdese, es el doctor encerrado en su personal laberinto, empeñado en pensar qué nos ha pasado para terminar de tan iracunda manera, por culpa de un virus sin control.

Así que la directora del filme Nia DaCosta se las arregla para elaborar un filme que no tiene recelo a ser, en efecto, una cinta de miedo y aprensión. No hay apologías ni silencios, ni elipsis ni soportes irritantes. Todo lo escatológico queda a la vista con un estilo seguido aunque atrevidamente sucio. Y luego (lo reitero) está Ralph Fiennes en una de esas manifestaciones que profesen apego y, excavan en la certeza de que poquísimo son los actores han sido habilidosos de lo que él logra en la pantalla para su gran público.

Con base en lo observado pues, podríamos seguir hablando de este tema, pero independiente de la canción “The Number Of The Beast”, de Iron Maiden, estamos frente a una cinta que brilla por su fotografía y su música, gracias a la visión del director de fotografía Sean Bobbitt (“12 años de esclavitud”) y de la compositora Hildur Guðnadóttir (“Joker”) ¡Para qué más!