jueves, 9 de julio de 2026

“El día de la revelación”.

 

Ver este película de Spielberg es regresar a su filme “Encuentros cercanos del tercer tipo” y con esta frase estaría diciendo todo respecto a su reciente cinta. Todas las obsesiones del director se hallan presentes. Y para que quede despejada su actitud hondamente erudita y candorosamente a favor de los extraterrestres y sus otros universos, primero fue “Encuentros cercanos del tercer tipo”, luego “ET”, más tarde “La guerra de los mundos” y, por último, “El día de la revelación”.

La película que hace la número 37 de su filmografía se puede estudiar como una sinopsis bella de su idea del cine en su vertiente más fanática, adictiva y notoria. Pero más allá de lo indiscutible, solicitud es la disputa por dar o no a conocer la enorme información amontonada sobre los diferentes encuentros que en la historia de la humanidad ya han sido señaladas.

El hecho de que en los Estados Unidos se archive numeroso material clasificado sobre ovnis y figuras extrañas en nuestro planeta tierra, le brinda a Spielberg esa especie de herramientas para otros mensajes y otros asuntos, como la de si estamos preparados como seres humanos para estar al tanto o más sobre estos argumentos sin advertirlos como una intimidación. Y con estos dos componentes, la certeza extraterrestre y la utilidad de hacerla pública y global, Spielberg y su guionista predilecto, David Koepp, han hecho una película buena y muy spielberiana: modo de concebir el cine, la aventura y el entretenimiento.

La puesta en escena del filme está absolutamente marcada por esa intención de desapego emocional. Todo lo observado y sus corolarios persisten ceñidos dentro del entorno de la gramática que Spielberg utiliza para describirlos. Esto ayuda a concebir el lugar desde el que el cineasta mira tanto a sus personajes como el universo que retrata.

martes, 7 de julio de 2026

'La Odisea': Primeras reacciones de críticos

 

El editor de cine del Los Angeles Times, Joshua Rothkopf, califica la película de "impresionante. Terrenal, fantasmal, profunda, con toques de humor y grandeza a partes iguales. Es cine puro". Y, para aquellos que se sientan en las butacas más baratas —como si las hubiera en las salas IMAX—, añade que la película supone "un regreso a las películas de acción, robustamente entretenidas, para las que se inventó el cine".


El crítico de cine de The Guardian , Peter Bradshaw, escribe: "La Odisea de Christopher Nolan es una colosal historia de origen y mito sobre la desilusión de la posguerra y la pérdida de la inocencia".

Anne Thompson, de Indiewire , evaluó las posibilidades de la película en los premios, incluyendo el de Mejor Película: “Matt Damon podría ganar el premio a Mejor Actor y un sinfín de actores de reparto y nominaciones le seguirán. La película a batir”. El editor de cine del Los Angeles Times, Joshua Rothkopf, califica la película de "impresionante. Terrenal, fantasmal, profunda, con toques de humor y grandeza a partes iguales. Es cine puro".

miércoles, 3 de junio de 2026

Hollywood celebró el centenario de Marilyn Monroe

Norma Jeane Mortenson, más conocida por su nombre artístico, Marilyn Monroe, cumpliría este lunes (01.06.2026) cien años. La actriz, uno de los mayores símbolos sexuales del siglo XX, murió a los 36 años el 4 de agosto de 1962 por una sobredosis de barbitúricos, dejando una meteórica carrera cuya estela aún no se ha apagado en Hollywood.

El Museo de la Academia del cine estadounidense rinde desde ayer homenaje a la artista con la exposición "Marilyn Monroe: un ícono de Hollywood", que recorre su filmografía. En ella se exhiben, por ejemplo, algunos de los vestidos más emblemáticos que lució la actriz, como el de noche rosa con guantes largos que llevó en 'Los caballeros las prefieren rubias' o la falda blanca con vuelo de tul que se le levantaba en 'La comezón del séptimo año' (también traducida como 'La tentación vive arriba').

También un grupo de seguidores de la actriz depositará hoy cien rosas frente al histórico Teatro Chino de Hollywood Boulevard, donde las huellas de Marilyn Monroe están inmortalizadas sobre el cemento del Paseo de la Fama, y le cantarán el 'Cumpleaños feliz', como hiciera ella ese mismo año de 1962 durante el aniversario del entonces presidente, John F. Kennedy. El jueves, la casa de subastas Julien's celebra también "100 años de Marilyn" subastando casi doscientos objetos personales de la actriz, desde guiones con anotaciones a mano hasta su lápiz de labios. Además, a lo largo de todo este mes se llevarán a cabo proyecciones especiales de las películas más aclamadas de Marilyn.

Fuente y fotogramas: https://amp.dw.com/es/

sábado, 2 de mayo de 2026

“Nouvelle Vague”, de Richard Linklater

 

“Nouvelle Vague” es, en sentido clásico y riguroso, el cine dentro del cine. Sugestiva esta reciente película Richard Linklater y, para empezar, cuando escuchamos: “El arte no es un pasatiempo, es un sacerdocio”, concebimos un poco más este movimiento de la “Nouvelle Vague” del cine francés y todos aquellos personajes (que vemos en la pantalla) de la revista “Cahiers du Cinema” y que formaron parte de una directriz.

Podríamos mancomunar esta grandeza de los personajes a cuestiones narrativas: la idea de la autonomía, la sucesión de la aventura, etc. Y si bien no es lo principal. Sí un tema de hallar cualidades cinematográficas y expandirlas por la forma en que están ante la cámara. “Pero” la historia de este filme se concentra —detrás de la creación del movimiento cinematográfico francés— en la producción de la innovadora película de Jean-Luc Godard “Al final de la escapada”, en 1959.

No obstante, no es un “pero”, como tal. Es que cuando escuchamos: “No hay que burlarse del cine o él se burlará de ti”, ese “pero” es para enaltecer la idea de Godard en “Al final de la escapada”: la sensación de que se estaba escribiendo un capítulo esencial en la historia del cine ("La realidad no tiene raccord”, dice el personaje de Godard).

Lo mejor de “Nouvelle Vague” es el carácter entretenido que Godard le concede al rodaje de su película, una sensación que los personajes sienten mientras se planea un emplazamiento de cámara o experimentan unas líneas de diálogo. Y es que todos se sienten a gusto. Es la impresión que conseguimos de ver este “making of” de los diecisiete días de rodaje de “Al final de la escapada”.

El célebre debut en el largo de Godard. Su legado sigue hoy, pero conviene acordarse en esos momentos donde la cultura de la imagen lo es todo y donde la tecnología ha cambiado el pensamiento de lo que vemos y de lo que concebimos dentro y fuera de la gran pantalla.

viernes, 1 de mayo de 2026

El extranjero

 

“El extranjero” (2025) de François Ozon (“En la casa”, “Cuando cae el otoño”) se aproxima con precisión a una adaptación sublime y seductora y creería que hasta fiel. Y aun así, muy particular de una novela de culto como “El extranjero”, de Albert Camus publicada en plena Segunda Guerra Mundial, en 1942, cuando los gritos del Holocausto repicaban en toda Europa y hoy emblema del existencialismo) y que Luchino Visconti ya había intentado, con resultados disímiles, en 1967, según la crítica de entonces.

De todas formas, podríamos decir que en este nuevo filme de Ozon esa narrativa en primera persona y la captura precisa de la atmósfera de Argel en la década de 1930, confieren al personaje Meursault (Benjamin Voisin) —un joven de treinta y tantos años, se entera de la muerte de su madre, acude a su funeral sin manifestar la más imperceptible turbación y, al día siguiente, emprende una aventura con Marie (Rebecca Marder)— esa irreverencia consustancial que habita en él y ese extremo de inexpresividad infalible y temible observándose a sí mismo, a ese cosmos que lo rodea y alguna que otra “supuesta irracionalidad”. Dice Meursault: “He perdido la costumbre de hacerme preguntas”.

Y es que el actor Benjamin Voisin —Ozon lo descubrió en “Verano del 82”— sigue teniendo un aliento seductor e impregna su sensualidad sobre todo cuando tenemos que concebirlo como amante y, tal vez (sí, así es), futuro esposo.

“El extranjero”, edificada en dos partes y precedida por un perspicaz introito con retratos de archivo de la Argel durante la época colonial, se despliega en una atmósfera fascinante y muy sobria que gira siempre en torno a Meursault. Una película pues que es una genuina joya en todos los sentidos, desde la fotografía de Manu Dacosse (rodada en un enfático blanco y negro) hasta la música de Fatima Al Qadiri.

Una película pues que invito a observar para que después usted diga que leyó la novela. Y una lección que nos queda es que estamos observando algún tipo de cine que responde a ciertas privaciones de su tiempo y que en la prórroga de su ilusión, quema en una hoguera el formalismo que se reduce una serie de gestos desatados de cualquier propósito.

 

 

 

jueves, 30 de abril de 2026

Aún es de noche en Caracas

 

La colombiana Natalia Reyes como Adelaida y Edgar Ramírez protagonizan una historia tensa y aleccionadora sobre la resistencia al colapso social, ambientada en el argumento de las asonadas de Caracas de 2017, y señalando a su vez que es un filme de Mariana Rondón, Marité Ugás basado en el libro “La hija de la española” de Karina Sainz Borgo.

Pero, en lo más recóndito de las tensas escenas observadas y la trama por momentos trepidante, subyace un dolor más tenue y lastimosamente contiguo: el de un país que se torna tan hostil con sus habitantes que fugarse se tercia en la única iniciativa. En este sentido y los protagonistas, las directoras resuelven poner en escena el mundo “real” en el que sucede la acción de la cinta, sin que ello suponga insuflar las imágenes con un aliento humano del que desea huir.

Esta buena película venezolana no es otra cosa que una obra que refiere la realidad verdadera, si bien es el resultado de la adaptación de una novela. A la larga, su propia existencia como aproximación de conveniencias es su razón de ser; la materia prima que la componen son arquetipos despojados, nada impasibles, siluetas cuyo inquebrantable movimiento presume asimismo un invariable arrinconamiento de cualquier cuestión humana.

De pronto, sin esa cierta “radicalidad de la propuesta” es incuestionable: poner en escena un acontecer político y personal de algunos interlocutores. Y es en esa dimensión de la película, sin invariables rupturas y cambios juiciosos (que pudieron haberse presentado) demuestran los esfuerzos que las directoras llevan a cabo como instrumentos de escrutinio y conocimiento solo de la realidad y de la vida. Una escritura fílmica sencilla; es decir, una caligrafía transitoria, con un poco de ideas y emociones, sin más intención que el de existir para que “el espacio que ocupa”, no invada ese mundo al borde del colapso descrito en los primeros fotogramas de la película

lunes, 27 de abril de 2026

Franz Kafka de Agnieszka Holland

 

Si bien en la escena inicial, el padre de Kafka-niño lo abandona toda la noche fuera de casa por haber hecho ruido, las sombras de la calle y los perfiles de los pocos transeúntes que deambulan por la calle se reconcilian a los ojos del niño en monstruosidades tanto más espeluznantes cuanto más indeterminadas y hasta punzantes.

Nuestro personaje creció en una familia judía alemana millonaria en Praga. Tuvo una correspondencia vacilante con su papá, dictador e impetuoso. Se llevó mejor con su mamá y sus hermanas. Trabajó en el departamento legal de una compañía de seguros. Se comprometió, pero rasgó su compromiso y jamás se casó. Contrajo tuberculosis y falleció a los 40 años.

Así que con una serie de personajes mirando a la cámara (a nosotros) y dando sus opiniones sobre Kafka, este filme de Agnieszka Holland establece su biopic alrededor de una violencia agonizante y taciturna con la que Kafka cohabitó y de cuyo brío, la película promete una teoría casi simplista. Y es que “Franz” (creería) es un ensayo de concebir la obra del escritor utilizando su propia vida como material interpretativo.

Por otro lado, la cineasta Holland hace una lectura psicológica de Kafka y toma como punto de partida que sus libros son inflexiones de la misma enunciación de su estado de conciencia. Para logarlo, Holland utiliza con acierto una lente gran angular —a lo Gregg Toland— que le tolera “comprimir” los espacios interiores y hasta alterar los rostros de los personajes cuando los filma en primer plano. Algo para nada novedoso y que en “Citizen Kane”, se puede recapitular.

Y teniendo siempre presente la Praga de Kafka, Bien es veraz que la parte fríamente histórica se sospecha apuradamente larga y rigorosamente solemne. De hecho, no es tanto severidad como incomodidad. Es decir, la directora, que no vacila en revelar su sorpresa ciega por el autor checo, e insiste en contarlo todo.