sábado, 4 de abril de 2026

Video Oficial del Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias 2026 - FICCI 65

 



Durante los seis días de la edición 65 del Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias (Ficci 65), la cinematografía y la industria audiovisual en general de Brasil, además de su música y gastronomía, serán protagonistas al ser el País Invitado de Honor de este año.

Del 14 al 19 de abril, Brasil tendrá una participación que se proyecta como una de las más amplias y representativas de los últimos años. Su presencia no solo destaca por la calidad de su cinematografía, sino por una propuesta integral que articula cultura, economía creativa y experiencias para el público en distintos escenarios del festival.


viernes, 3 de abril de 2026

Rental family

 

La película cuenta el episodio de un actor estadounidense en Japón. Nuestro héroe (Brendan Fraser) malviviendo entre anuncios, pruebas de casting fallidas y mucha utopía. Y así hasta un día da con una agencia dedicada a “simular la misma vida”. La empresa repleta de esos fatuos momentos (o los de verdad, vaya usted a saber) por aquello de los aspectos sociales. Todo se trata pues de transferir el límite de la máscara y reconciliar en simulación real lo que muchas veces no es más que un contexto ilusorio. La tonalidad da la clave al filme y, de paso, el brillo del planteamiento.

De todas formas, al salir de la sala de cine de cine, la pregunta por el sentido de la vida, es la clave. Dicha pregunta suele ser preciada como la más profunda de la filosofía, frívola o académica. Inclusive llegamos a definir al hombre como «el ser capaz de interrogar por el sentido del ser», de su existencia, de su vida. Entonces, «¿cuál es el sentido de la vida?» No faltan objeciones: religiosas, decentes, políticas: «la vida es la ejecución de una comedia, o de una tragedia, escrita por un idiota». Pero nunca faltan quienes no hallan agradables tales objeciones y llegan a titubear de la firmeza de las preguntas: «¿quizá tiene la vida sentido?» «¿no es la vida un sin sentido, incluso una equivocación, puesto que finaliza ineludiblemente con la muerte?»  

Existiríamos ante una estructura dialéctica, ya que partiendo de un nivel fenomenológico, todo podría debatirse y hasta solucionarse. Entonces a través de dos estratos (ser lo que no somos o viceversa) que se nos revelan en un vínculo sui generis, nos conduce a un tipo de unidad esencial que compromete la separación fenoménica, que, sin embargo, sigue siendo ineludible para que se mantenga esa «conexión de sentido».

De este modo, puede decirse que la idea de sentido, sin embargo, ha de terminar siendo rectificada en el plano esencial, pero de tal suerte que la enmienda, en la que predomina la idea, nos remita de nuevo a la distinción fenomenológica: no vale a la larga que llevemos rostros icásticas por la vida.

domingo, 29 de marzo de 2026

“Edén”

 

Una de las razones por las que analizo este filme producido en el 2024, es porque su director es Ron Howard, siempre se debe ver primero a los autores del filme para decidí que observar o no que no observar, una vez superado este ítem. Además Howard no es un recién aparecido en la industria del cine.

“Edén” (excelente título a inicios y desenlaces del filme), está basada en sucesos ocurridos hace 100 años en una de las Islas Galápagos, no es una película difícil de clasificar y plantearía de entrada un thriller psicológico. De todas formas, los puntos de partida son Jude Law (“The Order”), en una histrionismo teutónico como Friedrich Ritter, un médico alemán que dejando atrás la sociedad en la que vivía, decide ir a la aislada isla verde de Floreana, en el sur del archipiélago de Galápagos, en Ecuador. Es 1929, alejándose de la Primera Guerra Mundial. El médico cree que podrá llevar a cabo su nueva utopía.

Pero a mi juicio, todo se contrapone, cuando aparece Ana de Armas (“Puñales por la espalda”) e interpreta a Eloise Bosquet de Wagner Wehrhorn, alias la baronesa, una dama fatal fiestera que arriba con una comitiva de hombres y con la intención notoria de construir un hotel de lujo en la isla.

De todas formas el mensaje está claro cuando de convivencia humana se trata (“nada de lo humano me es ajeno”). Somo los humanos quienes decidimos todo lo que nos ocurre a lo largo de nuestras vidas. Y parafraseando el título de un filme, “Antes de que anochezca”, todo se torna en una encrucijada de ser bárbaramente injustos, dando como resultado una película oscura e inquieta. Observar la película es entender un poco lo que ha sido la humanidad en todos los siglos después de la era de Cristo, somo lo mismo del el primer siglo el hasta el actual. La que retrata la perversidad inseparable a los humanos, aunque por supuesto, otra parte de la historia muestra el lado muchísimo menos malévolo.

Una última reflexión al margen de “Edén”; no es excepcional, comprendidos otros títulos cinematográficos que se utilice la ficción para recrear aquellas realidades que no nacen ante la cámara, que en ocasiones son visibles, y que en otras no tanto. Todos los personajes que aparecen en una película no solo son reales sino que su vida en la hábitat es despótica, pero la película de Howard está ahí para estos posibles debates.


lunes, 16 de marzo de 2026

“One Battle After Another” seis Oscars de la Academia 2026

Esta es una de esas películas de las cuales uno no sabe por dónde empezar, pero intentando ordenas las ideas, señalar que “One Battle After Another”, escrita, dirigida y co-iluminada por Paul Thomas Anderson (“El hilo invisible”), está basada en la novela de Thomas Pynchon, quien y según expertos en el autor, es un escritor inadaptable e inadaptado que pareciese solo le interesa cinematográficamente hablando a Paul Thomas Anderson.

Con una estructura narrativa excelente, este director puntualiza su particular visión de la historia de los Estados Unidos en una épica aventura en un país en beligerancia consigo mismo (los grupos terroristas de extrema izquierda y las sociedades secretas fascistas), y que el cineasta con maestría a través del montaje paralelo y las acciones sincrónicas queda la correlación afectiva entre un padre y una hija como una viable cronotopía de reconciliación (no cometeré spoiler alguno), arropada por una música (al mejor estilo de Satie)

Si el primer tramo del filme es una clara manifestación de lo eficaz que resulta ese tipo de planificación de la trama a la hora de forjar una cierta emoción de estatus en los diferentes espacios (los inmigrantes latinos). En los dos restantes tramos, y con referencias cinéfilas (“La batalla de Argel”), y en un metraje del final como al mismo western; permitirá con el tiempo convertir este filme de Paul Thomas Anderson en un clásico. Y todo esto quizá, entre otras cosas, a unos actores de altísimo nivel: El "sensei" de Benicio del Toro, el "deseo" de Chase Infinity o la "perfidia" de Teyana Taylor, el Bob Ferguson de Leonardo Di Caprio y ni hablar del personaje de Sean Penn que “la sacó del estadio” y creería que un “Oscar” asegurado.

Dos cosas para terminar, si bien podría sacar un libro de esta cinta. Primero ese “realismo mágico” que refleja el fascismo norteamericano. Y segundo, algo de mixtura de drama social-thriller-comedia negra. Lo que el cineasta ofrece es la perspectiva de un desclasado: el latino sometido a órdenes inexpresables en el campo de batalla, y un país que tampoco lo reconocerá como uno más y lo confinará a espacios marginales, a la delincuencia y a la corrupción.


viernes, 13 de marzo de 2026

¡La novia!

 

Después de ver la película me gustaría aclarar en primera instancia dos cosas: la primera es cuando es un “remake” de un film tan exitoso como lo fue la obra maestra de James Whale ('La novia de Frankenstein', en 135), el asunto se complica, aunque pienso que esta cinta no sale tan mal parada, ya que Maggie Gyllenhaal reescribe (ella misma dirige) sin recato el clásico de cine de terror 'camp' desde el más incondicional caos y creería consecuencia de una decisión tanto narrativa como de estética, de insubordinación y en rebeldía a esos parámetros tradicionales del cine.

Y segundo, ya que ¡La novia! Nos relata la irrealizable historia de amor de dos cadáveres, tiene su enganche con un relato disruptivo, ya que Shelley (autora inicial del texto en 1818, según vemos en la pantalla) la observamos en un plan de autorreflexión de ella y su obra de “Frankenstein”, en el sentido que, libre de prejuicios, se formula mirar el límite de su propia existencia sin desbocada insolencia. Y de pronto todo “vuelve a los personajes” que ella creó en un desorden o si lo prefiere “un tour de force” (que dicen los franceses) en ese relato henchido de thriller, pasando al drama filosófico, y de ahí, repentinamente toma la comedia, para terminar de situarse en una especie de policíaco, y ese manejo cronotópico me encanta. Inclusive tiene su instante de musical con una irreflexiva puesta en escena (Franky y su novia bailan en una fiesta frente a Ronnie Reed (Jake Gyllenhaal). Lo que sucede fuera de la imagen no nos interesa porque el director no necesita el fuera de campo ni con las vidas de la pareja de novios. Hasta los elementos fantásticos o enigmáticos son adoptados como algo normal en ese espacio de mito. Y si más allá de lo que vemos parecería no existir, entonces para nada que apuntale el relato.  

Una conclusión, aunque creo debió ser una introducción al la crítica, es que Jessie Buckley va camino de convertirse en una estrella rutilante. Recordemos que es la actriz, que personifica a Agnes (en “Hamnet”) y, en este momento de observación de la cinta, es Ida, Penélope o concisamente la novia, de Frankenstein (Christian Bale, que se come el plató).

miércoles, 4 de marzo de 2026

Sream 7

 

En esta misma línea, la séptima entrega de “Scream” de Kevin Williamson comienza muy bien y cuenta con un primer tercio del guion muy disfrutable, con una exhibición de los horrores de la saga, que nos recuerda al mejor espíritu de la franquicia y algunas víctimas asombrosas, sin desistir del humor negro.

Su secuencia inaugural resplandece gracias al dúo conformado por los nóveles actores Michelle Randolph y Jimmy Tatro, pero esto no quiere decir nada, ya que muy pronto, todo parece cambiar. Puedes estar seguro de que Ghostface, con ese antifaz siempre aterrador y con la fiel voz de Roger L. Jackson, se abrirá paso a heridas contra la totalidad del elenco, cuya resistencia dependerá de las “convenios del contrato”. Habrá sobresaltos falsos, seguidos de alarmas reales, y muchos altercados autorreferenciales en los que los personajes interpretan sarcásticamente sobre su situación. “Siempre es alguien que conoces”, expresa uno sobre la auténtica identidad del homicida tras la careta.

La gran noticia sobre “Scream 7”, es el regreso de Campbell como Sidney Prescott, a quien se hecho de menos mucho en la última producción. No es asombroso que los guionistas Williamson y Guy Busick se afirmen en hacernos saber que estamos en la broma cuando la valerosa periodista de televisión de Courteney Cox , Gale Weathers, quien resultó gravemente herida en Scream VI (pero, no obstante, sobrevivió), le dice a Sidney: "Te extrañaron en Nueva York, no es lo mismo sin ti".

De todas formas, es una película que ni nos aleja del tema general, ni nos pone en alerta sobre un posible octavo tramo cinematográfico. La enorme franqueza sería más atractiva si las pláticas fueran tan frescas y entretenidas como en las primeras entregas. Otra idea es que si las muertes quedaran representadas con más creatividad. Pero hay una condición mecánica en los ordenamientos que hacen que “Scream 7” parezca algo aburrida a pesar de su agudo guarismo de muertos y su copiosa sangre. Creo que ya lo he dicho: los actores secundarios.¡Ah! Rescato la musica de Baltrami

domingo, 22 de febrero de 2026

'La voz de Hind'

 

Basada en hechos reales sobre el conflicto árabe-israelí, la película de la tunecina Kaouther ben Hania sacudió al pasado festival de cine de Venecia con los audios originales de las llamadas de socorro entre la pequeña, atrapada en un carro acribillado en el norte de Gaza, y sus posibles rescatadores. Visto sí el asunto, la película, no obstante, rodada con cámara en mano, se desarrolla toda del lado de los voluntarios de la Media Luna Roja Palestina, y a través de brutales elipsis.

Pero la película combina, a través de los diálogos, una dramatización de lo sucedido en las oficinas de la Media Luna Roja Palestina (todos desesperados hablan con la niña por teléfono —recurriendo el filme a la “información” en los parlamentos y el melodrama en las interpretaciones—), mientras otras series de llamadas telefónicas nos permiten entender otra serie de asuntos de una burocracia que “paraliza” con sus requerimientos y protocolos el que se pudiera evitar lo previsible de todos modos. Al combinar estos dos puntos de vista como estrategias narrativas habitualmente usadas por el cine para generar suspense, el asunto funciona.

La película, al plantear entre lo documental y la recreación ficticia que la distancia territorial y operativa impide el rescate de la niña, todo se desarrolla a través del diálogo, generando en la mente del espectador las ganas enormes de ver en imágenes lo que está sucediendo. Y es que el audio de las conversaciones telefónicas (hecho real del cual se valió la cineasta) que la pequeña Hind Rajab mantuvo con los voluntarios de la Media Luna Roja Palestina poco antes de su asesinato en Gaza a manos del ejército israelí, son las protagonistas en lo cinematográficamente hablando.

Pero también podríamos cuestionarlo todo mediante otros asuntos como la puesta en escena a través solo del diálogo y algo con validez narrativa: el montaje. Desde el plano inicial todo queda claro: “La voz de Hind” “habla” sobre los diálogos; sobre la soledad, angustia y culpa; sobre la forma en que nuestros ojos no pueden compendiar la descripción de la realidad o de una parte de la identidad.

Un par de reflexiones generales que nos deja esta cinta. En el plano imaginario, “La voz de Hind” funciona como un gesto perfecto. Por un lado, crea tirantez y, por otro, encrespada turbación. Aunque es una frase muy trillada, la realidad siempre supera a la ficción, pero la ficción que reproduce a la realidad enseña a veces lo inconsútil que puede ser.