miércoles, 3 de junio de 2026

Hollywood celebró el centenario de Marilyn Monroe

Norma Jeane Mortenson, más conocida por su nombre artístico, Marilyn Monroe, cumpliría este lunes (01.06.2026) cien años. La actriz, uno de los mayores símbolos sexuales del siglo XX, murió a los 36 años el 4 de agosto de 1962 por una sobredosis de barbitúricos, dejando una meteórica carrera cuya estela aún no se ha apagado en Hollywood.

El Museo de la Academia del cine estadounidense rinde desde ayer homenaje a la artista con la exposición "Marilyn Monroe: un ícono de Hollywood", que recorre su filmografía. En ella se exhiben, por ejemplo, algunos de los vestidos más emblemáticos que lució la actriz, como el de noche rosa con guantes largos que llevó en 'Los caballeros las prefieren rubias' o la falda blanca con vuelo de tul que se le levantaba en 'La comezón del séptimo año' (también traducida como 'La tentación vive arriba').

También un grupo de seguidores de la actriz depositará hoy cien rosas frente al histórico Teatro Chino de Hollywood Boulevard, donde las huellas de Marilyn Monroe están inmortalizadas sobre el cemento del Paseo de la Fama, y le cantarán el 'Cumpleaños feliz', como hiciera ella ese mismo año de 1962 durante el aniversario del entonces presidente, John F. Kennedy. El jueves, la casa de subastas Julien's celebra también "100 años de Marilyn" subastando casi doscientos objetos personales de la actriz, desde guiones con anotaciones a mano hasta su lápiz de labios. Además, a lo largo de todo este mes se llevarán a cabo proyecciones especiales de las películas más aclamadas de Marilyn.

Fuente y fotogramas: https://amp.dw.com/es/

sábado, 2 de mayo de 2026

“Nouvelle Vague”, de Richard Linklater

 

“Nouvelle Vague” es, en sentido clásico y riguroso, el cine dentro del cine. Sugestiva esta reciente película Richard Linklater y, para empezar, cuando escuchamos: “El arte no es un pasatiempo, es un sacerdocio”, concebimos un poco más este movimiento de la “Nouvelle Vague” del cine francés y todos aquellos personajes (que vemos en la pantalla) de la revista “Cahiers du Cinema” y que formaron parte de una directriz.

Podríamos mancomunar esta grandeza de los personajes a cuestiones narrativas: la idea de la autonomía, la sucesión de la aventura, etc. Y si bien no es lo principal. Sí un tema de hallar cualidades cinematográficas y expandirlas por la forma en que están ante la cámara. “Pero” la historia de este filme se concentra —detrás de la creación del movimiento cinematográfico francés— en la producción de la innovadora película de Jean-Luc Godard “Al final de la escapada”, en 1959.

No obstante, no es un “pero”, como tal. Es que cuando escuchamos: “No hay que burlarse del cine o él se burlará de ti”, ese “pero” es para enaltecer la idea de Godard en “Al final de la escapada”: la sensación de que se estaba escribiendo un capítulo esencial en la historia del cine ("La realidad no tiene raccord”, dice el personaje de Godard).

Lo mejor de “Nouvelle Vague” es el carácter entretenido que Godard le concede al rodaje de su película, una sensación que los personajes sienten mientras se planea un emplazamiento de cámara o experimentan unas líneas de diálogo. Y es que todos se sienten a gusto. Es la impresión que conseguimos de ver este “making of” de los diecisiete días de rodaje de “Al final de la escapada”.

El célebre debut en el largo de Godard. Su legado sigue hoy, pero conviene acordarse en esos momentos donde la cultura de la imagen lo es todo y donde la tecnología ha cambiado el pensamiento de lo que vemos y de lo que concebimos dentro y fuera de la gran pantalla.

viernes, 1 de mayo de 2026

El extranjero

 

“El extranjero” (2025) de François Ozon (“En la casa”, “Cuando cae el otoño”) se aproxima con precisión a una adaptación sublime y seductora y creería que hasta fiel. Y aun así, muy particular de una novela de culto como “El extranjero”, de Albert Camus publicada en plena Segunda Guerra Mundial, en 1942, cuando los gritos del Holocausto repicaban en toda Europa y hoy emblema del existencialismo) y que Luchino Visconti ya había intentado, con resultados disímiles, en 1967, según la crítica de entonces.

De todas formas, podríamos decir que en este nuevo filme de Ozon esa narrativa en primera persona y la captura precisa de la atmósfera de Argel en la década de 1930, confieren al personaje Meursault (Benjamin Voisin) —un joven de treinta y tantos años, se entera de la muerte de su madre, acude a su funeral sin manifestar la más imperceptible turbación y, al día siguiente, emprende una aventura con Marie (Rebecca Marder)— esa irreverencia consustancial que habita en él y ese extremo de inexpresividad infalible y temible observándose a sí mismo, a ese cosmos que lo rodea y alguna que otra “supuesta irracionalidad”. Dice Meursault: “He perdido la costumbre de hacerme preguntas”.

Y es que el actor Benjamin Voisin —Ozon lo descubrió en “Verano del 82”— sigue teniendo un aliento seductor e impregna su sensualidad sobre todo cuando tenemos que concebirlo como amante y, tal vez (sí, así es), futuro esposo.

“El extranjero”, edificada en dos partes y precedida por un perspicaz introito con retratos de archivo de la Argel durante la época colonial, se despliega en una atmósfera fascinante y muy sobria que gira siempre en torno a Meursault. Una película pues que es una genuina joya en todos los sentidos, desde la fotografía de Manu Dacosse (rodada en un enfático blanco y negro) hasta la música de Fatima Al Qadiri.

Una película pues que invito a observar para que después usted diga que leyó la novela. Y una lección que nos queda es que estamos observando algún tipo de cine que responde a ciertas privaciones de su tiempo y que en la prórroga de su ilusión, quema en una hoguera el formalismo que se reduce una serie de gestos desatados de cualquier propósito.

 

 

 

jueves, 30 de abril de 2026

Aún es de noche en Caracas

 

La colombiana Natalia Reyes como Adelaida y Edgar Ramírez protagonizan una historia tensa y aleccionadora sobre la resistencia al colapso social, ambientada en el argumento de las asonadas de Caracas de 2017, y señalando a su vez que es un filme de Mariana Rondón, Marité Ugás basado en el libro “La hija de la española” de Karina Sainz Borgo.

Pero, en lo más recóndito de las tensas escenas observadas y la trama por momentos trepidante, subyace un dolor más tenue y lastimosamente contiguo: el de un país que se torna tan hostil con sus habitantes que fugarse se tercia en la única iniciativa. En este sentido y los protagonistas, las directoras resuelven poner en escena el mundo “real” en el que sucede la acción de la cinta, sin que ello suponga insuflar las imágenes con un aliento humano del que desea huir.

Esta buena película venezolana no es otra cosa que una obra que refiere la realidad verdadera, si bien es el resultado de la adaptación de una novela. A la larga, su propia existencia como aproximación de conveniencias es su razón de ser; la materia prima que la componen son arquetipos despojados, nada impasibles, siluetas cuyo inquebrantable movimiento presume asimismo un invariable arrinconamiento de cualquier cuestión humana.

De pronto, sin esa cierta “radicalidad de la propuesta” es incuestionable: poner en escena un acontecer político y personal de algunos interlocutores. Y es en esa dimensión de la película, sin invariables rupturas y cambios juiciosos (que pudieron haberse presentado) demuestran los esfuerzos que las directoras llevan a cabo como instrumentos de escrutinio y conocimiento solo de la realidad y de la vida. Una escritura fílmica sencilla; es decir, una caligrafía transitoria, con un poco de ideas y emociones, sin más intención que el de existir para que “el espacio que ocupa”, no invada ese mundo al borde del colapso descrito en los primeros fotogramas de la película

lunes, 27 de abril de 2026

Franz Kafka de Agnieszka Holland

 

Si bien en la escena inicial, el padre de Kafka-niño lo abandona toda la noche fuera de casa por haber hecho ruido, las sombras de la calle y los perfiles de los pocos transeúntes que deambulan por la calle se reconcilian a los ojos del niño en monstruosidades tanto más espeluznantes cuanto más indeterminadas y hasta punzantes.

Nuestro personaje creció en una familia judía alemana millonaria en Praga. Tuvo una correspondencia vacilante con su papá, dictador e impetuoso. Se llevó mejor con su mamá y sus hermanas. Trabajó en el departamento legal de una compañía de seguros. Se comprometió, pero rasgó su compromiso y jamás se casó. Contrajo tuberculosis y falleció a los 40 años.

Así que con una serie de personajes mirando a la cámara (a nosotros) y dando sus opiniones sobre Kafka, este filme de Agnieszka Holland establece su biopic alrededor de una violencia agonizante y taciturna con la que Kafka cohabitó y de cuyo brío, la película promete una teoría casi simplista. Y es que “Franz” (creería) es un ensayo de concebir la obra del escritor utilizando su propia vida como material interpretativo.

Por otro lado, la cineasta Holland hace una lectura psicológica de Kafka y toma como punto de partida que sus libros son inflexiones de la misma enunciación de su estado de conciencia. Para logarlo, Holland utiliza con acierto una lente gran angular —a lo Gregg Toland— que le tolera “comprimir” los espacios interiores y hasta alterar los rostros de los personajes cuando los filma en primer plano. Algo para nada novedoso y que en “Citizen Kane”, se puede recapitular.

Y teniendo siempre presente la Praga de Kafka, Bien es veraz que la parte fríamente histórica se sospecha apuradamente larga y rigorosamente solemne. De hecho, no es tanto severidad como incomodidad. Es decir, la directora, que no vacila en revelar su sorpresa ciega por el autor checo, e insiste en contarlo todo.

 

Rise Of The Conqueror

 

Con base en las tramas de probidad, felonía y libertad, Rise Of The Conqueror (una película de Uzbekistan) refiere la historia del guerrero y futuro padre Timur Barlas (Mortensen) y su pesquisa por cumplir los deseos del Khan y servir como consejero de Ilyas (Joshua Jo). Toda esta primera mitad del filme está rodado, sin quitar momento alguno, con un tono más o menos sobrio, dejando espacio para que sus personajes desplieguen con persuasión una trama dramática.

Pero lo que continúa es una asombrosa traición que lo exige al destierro, lesionado y a merced de Banu (Arazou), un guerrero que encabeza un grupo de combatientes migrantes en la “Ruta de la Seda” (elemento clave en la historia), así como de la experiencia más ardua que Timur haya encontrado hasta el momento.

De manera que el cineasta Jacob Schwarz crea una inspiradora historia de acción y confabulación con un elenco seductor y una trama que se compendia admirablemente al final.  La cinta es un espectáculo visual, una épica con mixtura de drama de acción y destreza bélica, manifiesta por una peculiar pieza de un juego de mesa que se reconcilia en un emblema repetido, concediendo significado al progreso de Timur a medida que progresa la leyenda y su héroe afronta persistentes experiencias.

Parece toda una afirmación de designios que el título del filme sea “Rise of the conqueror”, como si su director ambicionara dejar despejado que su película es una obra muy personal (aunque el guion es escrito por otros dos guionistas) y que llega garantizada casi que por un sello autoral en el que da la impresión que las productoras le hubiesen concedido carta blanca para que rodara lo que quisiera.

Si el cineasta se lleva el mito a su terreno, me gustaría subrayar el extraordinario trabajo de Zhaidarbek Kunguzhinov en la coordinación de los acontecimientos de acción y lucha, tan particular de las producciones de Asia Central por su destreza para el diseño de acción a gran escala.

domingo, 26 de abril de 2026

“La batalla de Oslo”

 

La batalla de Oslo fue escogida para inaugurar el Festival Internacional de Cine de Haugesund, uno de los acontecimientos cinematográficos más distinguidos de Noruega. Esta elección selló su presentación oficial dentro del circuito de festivales, emplazándola como una de las producciones notorias del cine histórico reciente del país.

“La batalla de Oslo” reconstruye uno de los incidentes más concluyentes de la invasión nazi en Noruega durante la Segunda Guerra Mundial. El filme centra su relato en el hundimiento del crucero alemán Blücher y en la figura del coronel Birger Eriksen que tomó la decisión. En tal sentido, el largometraje sitúa su acción en abril de 1940, cuando las fuerzas alemanas avanzaban hacia Oslo con el objetivo de asegurar el control político del país.

Así que la película se articula alrededor de este momento concluyente, abordando tanto el desarrollo de la pugna militar como las situaciones que cercaron la toma de decisiones. Visto así el asunto, la figura del coronel Eriksen se nos muestra como el eje narrativo, interpretado por Björn Sundquist, uno de los nombres más reconocidos del cine noruego.

Una pregunta para el final. Por que a la postre este incidente del hundimiento del crucero alemán Blücher. El tiempo ganado permitió la evacuación de la familia real, el gobierno y el parlamento noruego, impidiendo la captura de los dirigentes del país y admitiendo la formación de un gobierno legítimo en el destierro.

Aunque Noruega fue posteriormente ocupada, este hecho heroico liderado por el coronel Birger Eriksen se convirtió en un emblema de aguante y arrojo, induciendo el movimiento de oposición noruego durante los cinco años siguientes.