The Whisper Man quizás no sea considerado un buen thriller, pero es, como era de esperar, un sólido thriller de asesinos en serie realzado por su reparto estelar. Lo que realza la adaptación (y dirección) de James Ashcroft de la novela de Alex North es su extraordinario reparto.
En el caso del detective Pete, es un papel
importante al que Robert De Niro dota de una seriedad fundamental. El actor resulta
sumamente convincente en este tipo de thriller serio. También se muestra creíblemente
frío en su relación con su hijo (Adam Scott). En el hombre que susurra se
suceden relaciones padre-hijo rotas y Michelle Monaghan absorbe un papel
estereotipado como la policía encargada del caso de Jake, pero contribuye con
otra presencia compacta.
Y es que sin ese carácter metafílmico que limitó
las producciones de su década anterior, simbolizando de pronto al action man
que busca rectificarse como retrato paterno, esta película permite acercarnos a
la energía cósmica de sus actores y sin emularse ante nadie y sin perderse en
sus aspavientos.
Cabe
decir que el cineasta Ashcroft
dirige con mano firme, si bien algunos giros argumentales hacia el final se ladean
más hacia la novela negra que hacia la credibilidad psicológica, y pareciese
que no consigue un desenlace del todo convincente. Sin embargo, los actores (y
lo reitero) atesoran el interés inclusive cuando el ritmo de la cinta decrece
en algunos momentos, contribuyendo a una profundidad emocional a través de la deliberación
del guion sobre la complicada relación padre-hijo.
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