“Nouvelle Vague” es, en sentido clásico y riguroso, el cine dentro del cine. Sugestiva esta reciente película Richard Linklater y, para empezar, cuando escuchamos: “El arte no es un pasatiempo, es un sacerdocio”, concebimos un poco más este movimiento de la “Nouvelle Vague” del cine francés y todos aquellos personajes (que vemos en la pantalla) de la revista “Cahiers du Cinema” y que formaron parte de una directriz.
Podríamos
mancomunar esta grandeza de los personajes a cuestiones narrativas: la idea de
la autonomía, la sucesión de la aventura, etc. Y si bien no es lo principal. Sí
un tema de hallar cualidades cinematográficas y expandirlas por la forma en que
están ante la cámara. “Pero” la historia de este filme se concentra —detrás de
la creación del movimiento cinematográfico francés— en la producción de la
innovadora película de Jean-Luc Godard “Al final de la escapada”, en 1959.
No
obstante, no es un “pero”, como tal. Es que cuando escuchamos: “No hay que burlarse
del cine o él se burlará de ti”, ese “pero” es para enaltecer la idea de Godard
en “Al final de la escapada”: la sensación de que se estaba escribiendo un
capítulo esencial en la historia del cine ("La realidad no tiene raccord”,
dice el personaje de Godard).
Lo
mejor de “Nouvelle Vague” es el carácter entretenido que Godard le concede al
rodaje de su película, una sensación que los personajes sienten mientras se planea
un emplazamiento de cámara o experimentan unas líneas de diálogo. Y es que todos
se sienten a gusto. Es la impresión que conseguimos de ver
este “making of” de los diecisiete días de rodaje de “Al final de la escapada”.
El
célebre debut en el largo de Godard. Su legado sigue hoy, pero
conviene acordarse en esos momentos donde la cultura de la imagen lo es todo y
donde la tecnología ha cambiado el pensamiento de lo que vemos y de lo que concebimos
dentro y fuera de la gran pantalla.






