miércoles, 4 de marzo de 2026

Sream 7

 

En esta misma línea, la séptima entrega de “Scream” de Kevin Williamson comienza muy bien y cuenta con un primer tercio del guion muy disfrutable, con una exhibición de los horrores de la saga, que nos recuerda al mejor espíritu de la franquicia y algunas víctimas asombrosas, sin desistir del humor negro.

Su secuencia inaugural resplandece gracias al dúo conformado por los nóveles actores Michelle Randolph y Jimmy Tatro, pero esto no quiere decir nada, ya que muy pronto, todo parece cambiar. Puedes estar seguro de que Ghostface, con ese antifaz siempre aterrador y con la fiel voz de Roger L. Jackson, se abrirá paso a heridas contra la totalidad del elenco, cuya resistencia dependerá de las “convenios del contrato”. Habrá sobresaltos falsos, seguidos de alarmas reales, y muchos altercados autorreferenciales en los que los personajes interpretan sarcásticamente sobre su situación. “Siempre es alguien que conoces”, expresa uno sobre la auténtica identidad del homicida tras la careta.

La gran noticia sobre “Scream 7”, es el regreso de Campbell como Sidney Prescott, a quien se hecho de menos mucho en la última producción. No es asombroso que los guionistas Williamson y Guy Busick se afirmen en hacernos saber que estamos en la broma cuando la valerosa periodista de televisión de Courteney Cox , Gale Weathers, quien resultó gravemente herida en Scream VI (pero, no obstante, sobrevivió), le dice a Sidney: "Te extrañaron en Nueva York, no es lo mismo sin ti".

De todas formas, es una película que ni nos aleja del tema general, ni nos pone en alerta sobre un posible octavo tramo cinematográfico. La enorme franqueza sería más atractiva si las pláticas fueran tan frescas y entretenidas como en las primeras entregas. Otra idea es que si las muertes quedaran representadas con más creatividad. Pero hay una condición mecánica en los ordenamientos que hacen que “Scream 7” parezca algo aburrida a pesar de su agudo guarismo de muertos y su copiosa sangre. Creo que ya lo he dicho: los actores secundarios.¡Ah! Rescato la musica de Baltrami