viernes, 13 de marzo de 2026

¡La novia!

 

Después de ver la película me gustaría aclarar en primera instancia dos cosas: la primera es cuando es un “remake” de un film tan exitoso como lo fue la obra maestra de James Whale ('La novia de Frankenstein', en 135), el asunto se complica, aunque pienso que esta cinta no sale tan mal parada, ya que Maggie Gyllenhaal reescribe (ella misma dirige) sin recato el clásico de cine de terror 'camp' desde el más incondicional caos y creería consecuencia de una decisión tanto narrativa como de estética, de insubordinación y en rebeldía a esos parámetros tradicionales del cine.

Y segundo, ya que ¡La novia! Nos relata la irrealizable historia de amor de dos cadáveres, tiene su enganche con un relato disruptivo, ya que Shelley (autora inicial del texto en 1818, según vemos en la pantalla) la observamos en un plan de autorreflexión de ella y su obra de “Frankenstein”, en el sentido que, libre de prejuicios, se formula mirar el límite de su propia existencia sin desbocada insolencia. Y de pronto todo “vuelve a los personajes” que ella creó en un desorden o si lo prefiere “un tour de force” (que dicen los franceses) en ese relato henchido de thriller, pasando al drama filosófico, y de ahí, repentinamente toma la comedia, para terminar de situarse en una especie de policíaco, y ese manejo cronotópico me encanta. Inclusive tiene su instante de musical con una irreflexiva puesta en escena (Franky y su novia bailan en una fiesta frente a Ronnie Reed (Jake Gyllenhaal). Lo que sucede fuera de la imagen no nos interesa porque el director no necesita el fuera de campo ni con las vidas de la pareja de novios. Hasta los elementos fantásticos o enigmáticos son adoptados como algo normal en ese espacio de mito. Y si más allá de lo que vemos parecería no existir, entonces para nada que apuntale el relato.  

Una conclusión, aunque creo debió ser una introducción al la crítica, es que Jessie Buckley va camino de convertirse en una estrella rutilante. Recordemos que es la actriz, que personifica a Agnes (en “Hamnet”) y, en este momento de observación de la cinta, es Ida, Penélope o concisamente la novia, de Frankenstein (Christian Bale, que se come el plató).