“El beso de la mujer araña " del escritor y director Bill Condon, es una nueva versión cinematográfica del musical de Broadway de John Kander y Fred Ebb inspirado en la novela de Manuel Puig y ganadora del Oscar de 1985 de Héctor Babenco.
Cuando escuchamos en la película “el género es
una construcción social”, entendemos que tanto el título del filme como su
trama es una metáfora sobre el devenir de la vida misma apoyada en dos personajes
(o visiones diferentes de la vida) de la cinta, Valentín (Diego Luna), un preso
político, quien comparte celda con Molina (Tonatiuh Elizarraraz), un interlocutor homosexual.
En esa visión diferente, reconfiguramos eventualidades en
la parte musical del filme, donde Jennifer
López como Ingrid Luna, es una sirena de pantalla
ficticia (y versión latinoamericana de una actriz de la Edad de Oro de Hollywood).
Ingrid existe solo como un producto de la imaginación de Luis Molina (Tonatiuh).
Y es posiblemente la clave de la trama, en el sentido de que es un viaje como
un proceso de búsqueda, y a la vez de puesta en duda de las convicciones de la
cotidianidad, que siguen preexistiendo, y sin pasar jamás a un segundo plano,
son formas de mirar el mundo que responden a un contexto concreto (el de
Molina).
Las concreciones que se van dando en ese contexto
imaginario y real a la vez, poco a poco y con un sentido de realidad logra
filtrarse entre sus grietas del alma y de la vida misma. Y en algunos momentos
la película sin resentirse, pues no se incurre en clichés narrativos las
imágenes logran verdadera energía, y sus encuentros entre todos los personajes son
palpitantes y para nada deslucen.
