En el libro de Torcuato
Luca de Tena, “Los renglones torcidos de Dios” (libro que recomiendo), leemos
al comienzo una frase de Enrique Heine: “La verdadera locura quizá no sea otra
que la sabiduría misma que, cansada de descubrir las vergüenzas del mundo, ha
toma la inteligente resolución de volverse loca”.
Así podríamos ver la
intención ideológica del reciente film de Scorsese, “The shutter island”, donde
el papel secundario de Max von Sydow como el doctor Naehring, cumple todas las
expectativas del misterio que entraña algunos habitantes de la isla. En este
contexto todos los personajes logran entrañar la duda de quien es quien,
empezando por el mismo Di Caprio como Teddy Daniels y Ben Kinsley como el
doctor Cawley.
Por lo demás, una
historia que juega con un criterio temporal tramposo. Eso digo, ya que hace
pensar en un pésimo montaje. Además, atiborrada de cualquier cantidad de
misterios y frases hermenéuticas sin solución, para que la mente del espectador
deambule en algunos momentos por la trama. Un Scorsese que jugó al gato y al
ratón, dejando una desazón en un final, que a mi juicio, no debió ser abierto.
Gonzalo Restrepo
Sánchez
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