Este film de Vicente
Minnelli, junto a “Cantando bajo la lluvia” y “Sunset Boulevard”, quizás sean
las películas más representativas del cine dentro del cine, aunque otros films,
igual podrían ser merecedores de los primeros puestos.
Pero hay a mi juicio
dos cosas claras en este subgénero y son las enseñanzas que nos dejan ese
universo de oropel llamado Hollywood. En “Sunset Boulevard”, la historia de
aquellos guiones que nunca se llegaron a realizar. O si no, ¿Cómo se
interpretaría que la historia es contada por alguien ya muerto? Y segundo, una
frase que escuchamos al final de la cinta de “Cautivos del mal”: “Para dirigir
una película, hay que tener humildad”.
Y en ese ir y venir de
los efluvios de la fama, las apariencias, guiones y dirección; entendemos los
ingredientes de una película muy actual. Y es que a través de tres flash-back,
se recrea la carrera de un hombre ambicioso (Kirk Douglas) que no repara en
nada con el fin de lograr con éxito sus propósitos. Para lograrlo: miente,
maltrata y manosea.
Y a pesar de ello,
todos sentimos cierta embriaguez hacia él. La misma que sienten sus compañeros,
quienes están dispuestos a darle una mano. Ya lo he dicho muchas veces, “El
cine embriaga hasta el amanecer”.
Gonzalo Restrepo
Sánchez
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