Como
James Cameron va con mucha previsión con esta saga, ya sabemos que la fecha de
estreno de 'Avatar 3' será el 19 de diciembre de 2025, un año más tarde de lo
esperado el día que se estrenó su predecesora. Lo que no hay duda es que la
crítica de 'Avatar: El sentido del agua' y sobre todo sus increíbles números de
taquilla auguran un futuro prometedor para la saga. Fuente y fotogramas:https://www.fotogramas.es/
Valioso
debut de la cineasta británica Molly Manning Walker sumergiéndose en la dudosa
iniciación al sexo de una chica durante unas vacaciones desordenadas con sus
amigas. Con base en esta precisa algunos criterios a compartir:
El
cine adolescente es un subgénero en sí mismo, gracias fundamentalmente a filmes
de Hollywood que descubrían a jóvenes salidos un poco de sus casillas, y sublevados
por las hormonas. Normalmente estos chicos estaban ofuscados por perder su castidad
y se centralizaban en el baile de fin de curso o en las vacaciones.
Es
decir, el sexo como fin, como objetivo de desarrollo, sin márgenes en el
relato, y todo se reducido a un humor ramplón y a un ritmo de escenas de
alcohol, festividad, sexo malogrado y definitivamente, ese polvo como culmen
del paso a la edad desarrollada.
“How
to have sex” es una cinta absolutamente nueva. Y lo es y que su directora
observa y determina a la adolescencia, negándose a mostrar aquellos lugares
comunes que la emperifollan. Es más, confiere otro “vestido” a la adolescencia
y pensar que ello es una etapa de la vida (¿para el personaje Tara y sus amigas?).
Pero, donde sospechábamos aquellas eternas noches de fiesta, alcohol y sexo,
descubrimos, en efecto,tales sospechas, pero con la honestidad
algo desabrida de lo seguro, de lo desalmado y de lo desconocido, pero a través
de una cámara que lassigue de cerca, pero, con incondicional sumisión
y con el designio de introducirnos de lleno en sus festejos y sus mentes. El
ambiente es ocurrente, neón, estrepitoso, y posiblemente por eso, asimismo es opresor
y complicado. Es necesario observarlo así de cerca.
El
joven animador Gints Zilbalodis al encauzar su segundo largometraje,
protagonizado por aminales, saltó a la fama con la película “Away”
que escribió, dirigió y animó en solitario. Ahora, con todo un equipo, resulta
válido que su siguiente film sea aún más ambicioso. La película es visualmente contundente.
Zilbalodis y su equipo de trabajo prefieren contrastar la animación de sus
personajes (con movimiento animal fidedigno), y con diseños totalmente elegantes
y delicados.
Mientras
que “Away” trata de la soledad, “Flow” trata de la amistad y el afecto, la
complicidad y la nobleza. El título del filme si bien es un título literal, la
historia a la larga metaforizada trata sobre cómo conocemos y nos concebimos
amigos de los disímiles individuos en tanto que la vida fluye, trasladándonos a
esos destinos inexplorados sobre la base de muchas experiencias y penas. Todos
estos animales son alusiones a esa variedad de amistades que irás encontrando
en la vida: el tonto, el haragán, el tozudo. Inclusive aquellos que son significativos
tenerlos en la vida por aquello de que nos ayudarán en cualquier momento y por difícil
que parezca,
Una
metáfora pues de la vida como ser humano, pero en esta oportunidad, narrada por
medio de un incidente protagonizado por distintos animales en un mundo insólito
y algo chocante. Esta cinta es totalmente libre de diálogos y ostenta el estilo
de animación característico de Zilbalodis. Además, esa impresión de riesgo es todavía
más perspicaz debido a lo realistas que parecen los animales, sirviendo la
angustia que nos engancha cuando vemos animales en disputa.
En
algunas de las secuencias más penetrantes de la cinta, la cámara (a modo de
plano secuencia) se desliza junto al gato protagonista, pero, asimismo, en
planos y contraplanos sin aliento mientras el animal huye de una manada de
perros o aquella en que casi se ahoga bajo las olas. Aunque, “Flow”, que está
en sintonía enternecedora con los instintos primarios de sus interlocutores, es
recomendada para ver en familia.
Cuando
oímos el nombre de Steven Soderbergh, tenemos claro que algo chulo está de
camino. Este director, que ha tocado casi todos los géneros posibles, tanto
drama hasta la ciencia ficción, ahora se mete de lleno en el mundo del terror
con Presence.
Si has visto películas como Erin Brockovich, Contagio, o la saga
Ocean’s, ya sabes que Soderbergh tiene un don para darle un giro único a
cualquier tipo de historia. En esta ocasión, no se queda corto. Con Presence,
el director nos propone ver una clásica historia de casa embrujada desde un
ángulo totalmente innovador: el punto de vista del fantasma.
Ahora,
desde el punto de vista publicitario el filme, el personaje, lo británico, etc.,
encara toda una publicidad casi que sin igual.La
experiencia de todo esto es cómo mantener una marca, y el filme es una cátedra
al respecto. la marca, en todos los sentidos. Porque esta película demanda que
nuestro ídolo (una vez más una creación CGI realizada sin igual con la voz de
Ben Whishaw) deje detrás los jardines de Windsor y retorne a su tierra nativa,
y dado que su ralea adoptiva (los Browns), vienen con él, significa muchas
cosas. En fin, un filme, insisto para toda la familia.
Adam
Pearson es todo un personaje. Y para manifestarlo se presentó en la Berlinale
con su neurofibromatosis muy horondo y muy majo. Y aclarando que “A different
man, de Aaron Schimberg”, no está interpretada por él sino por Sebastián Stan
(como Edward); no es un melodrama ni tampoco una comedia o una farsa, aunque por
instantes, turba, entristece y muchos otros sentimientos en nuestro estado de
ánimo.
¿Qué
decir de Edward? Es un individuo retraído y considerablemente ermitaño, cubierto
de un caparazón y acongojado por su aspecto físico. Pero. aparte de este hombre
actor de profesión y cargado de todo tipo de desasosiegos, a la postre creo que
el filme habla de la belleza, que no es fea, pero tampoco bella o todo lo
contrario: habla de la fealdad, que no es bella, pero tampoco fea. ¿Entonces,
qué es? Intentaremos aproximarnos a toda un hermeneútica respecto a la belleza
a mi modo de entender la ideología del filme, Primero creo reconvenir que esta
tercera película del estadounidense Aaron Schimberg, podría ser una comedia
cínica a la larga.
Y
evocando el “Ensayo sobre la fealdad” de Umberto Eco,la
fealdad, como lograremos ver, no ha sido concretada y definida por filósofos y expertos
en florecientes compromisos sobre ello, sino en reticencias marginales, por
esto, una historia de la fealdad no puede asentarse en evidencias teóricas,
sino en la misma representación visual y verbal de cosas y personas estimadas
feas.Alzuru
(sin fecha) sostiene que “[…] siguiendo a Nietzsche, el hombre se pone a sí
mismo como norma de la perfección, lo bello es lo que le devuelve su imagen y,
en consecuencia, a lo que evidencia su degeneración (agotamiento, pesadez,
senilidad, cansancio, envilecimiento, convulsión, parálisis, disolución,
descomposición) reacciona con el juicio de valor “feo” (Eco, 2007, 15)” (pp. 1-2).
Algo
más para el debate, pero en el filme:la trama logra un manto
de laberinto al indagar las consecuencias [de lo feo a lo “bello” en la
fisonomía de Edward], y de cómo puede uno mismo correr ese peligro de eternizar
ser infeliz a pesar de obtener lo que desea. Y la ofrenda de ese bienestar que sujetaba
el deseo aún no satisfecho, no fuese más que un espectáculo. Aquí cae muy bien aquella sentencia del pintor
suizo Paul Klee: “ser feliz significa percibirse así mismo sin temor”.
A
partir de aquí, las adversidades del nuevo Edward —que ahora se llama Guy—, con
una nueva fisonomía, quehacer y vivienda, está girando por todas partes y el
modo en que se relaciona consigo mismo —admitiendo qué era antes de su restaurador
tratamiento—. A fin y al cabo y en el interior de su ser: un estimulante
paisaje emocional. ¡Para qué más!
Hay
una serie de obras con su propiedad intelectual, que de alguna manera podemos
pensar que fueron escritas para que en algún momento fueran llevadas al cine,
como esta, un primer libro de Michael Bond, titulado “Un oso llamado Paddington”
y que, se publicó por primera vez en 1958 y hallaron una forma de enaltecer sus
raíces británicas y al mismo tiempo, “celebrar la diversidad cultural del
Londres contemporáneo, una metrópolis que da la bienvenida a inmigrantes de
todas las razas, culturas y especies. incluso osos jóvenes de Perú”, según “The
Hollywood Reporter”.
“Paddington
in Perú” es de entrada una película para todos los públicos, y todavía más para
los pequeñines, pues el personaje del osito Paddington si es carismático para
el adulto, imagínese para un niño. De todas formas, este filme como los
anteriores del personaje se mueve en terrenos entre lo cómico y la aventura, la
acción. Diría que es de los personajes (creados por animación) que más carisma
posee entre todos los personajes de animación de nuestro presente cinematográfico.
Este
osito amante de la mermelada, desde el punto de vista del guion de pronto
(digo, “de pronto”) tiene un poco de otro carácter y actitudes (menos excéntrico),
pero no resta a sus dos filmes predecesores en nada; Aunque algunos críticos
sostengan lo contrario. De todas formas, es un personaje y filme entretenido,
donde los actores incluso (Antonio Bandearas, etc.) irradian dicha sensación de
chispa y algarabía.
Ahora,
desde el punto de vista publicitario el filme, el personaje, lo británico, etc.,
encara toda una publicidad casi que sin igual.La
experiencia de todo esto es cómo mantener una marca, y el filme es una cátedra
al respecto. la marca, en todos los sentidos. Porque esta película demanda que
nuestro ídolo (una vez más una creación CGI realizada sin igual con la voz de
Ben Whishaw) deje detrás los jardines de Windsor y retorne a su tierra nativa,
y dado que su ralea adoptiva (los Browns), vienen con él, significa muchas
cosas. En fin, un filme, insisto para toda la familia.
Lo primero es que el filme “Babygirl” es una película
erótica, pero, que se niega a renunciar a las normas que el ser humano (sea
quien sea) rehúye al atrevimiento sexual en cualesquiera de sus formas. Si
bien, es cierto que su directora Halina Reijn es atrevida en sus formulaciones
observadas, algo se le puede atribuir al filme y son las múltiples
irresoluciones (una estupenda Nicole Kidman) de un personaje que se amplían a
lo largo del guion. Estratégicamente, la directora hace a los protagonistas verbalizar
la anuencia y la convicción de que esos imaginarios mitos y redentores como a
la mujer masoquista, no son más que un cosmos sin asidero alguno.
Lo válido e interesante del filme, de hecho, es su
extravagancia y dureza a la hora de tomar o retomar los argumentos que sobre el
tema han sido llevados al cine (y hasta en la misma historia de la humanidad).
Halina Reijn compone en su puesta en escena e ideología un juego indecente o
solo erótico sin caer de ninguna manera en las trampas de otros filmes al
respecto (prototipos desgastados), y los adapta a las nuevas maneras
masoquistas y fantasías sexuales sin modificar nada esencial —lo de darle la vuelta
a ese mismo modelo desde el punto de vista femenino.
Y es que las discusiones en torno al sexo, asimismo, se
han trasformado en embaucadoras. Pero lo que le ocurre al personaje de Nicole
Kidman —una CEO de una empresa— que lleva décadas de naufragio sexual hasta que
le llegó la hora con un becario en la compañía, pone los puntos sobre las íes
sobre todo a las fantasías sexuales de la mujer.
Para concluir dos asuntos: si bien la película no es de
las denominadas “desechables”, tampoco es de las que marquen un antes y un
después. Vale eso si rescatar el trabajo actoral de Nicole Kidman, que logra
mantener los ojos puestos sobre ella, pues no es un personaje nada fácil de
“entender”. Para los más críticos cinéfilos, es improbable no convenir —viendo
“Babygirl”— a otra directora, Jane
Campion, quien al adentrarse en el terreno del thriller erótico en “In the Cut”
(2003) con Meg Ryan y un giro de su imagen audaz y espinosa, que la actriz saca
adelante con arrojo, naturalidad e idoneidad; casi que es crucificada por la
crítica de cine.
Y segundo, al final del filme: la lucha de dos
generaciones que conciben el deseo y el sexo de conveniencias disímiles.
También, se muestra esa luminosidad en cómo se desafía esa relación, siempre
determinada en el consentimiento. ¿Todo vale mientras sea celebrado, esperado y
mimado?