miércoles, 31 de enero de 2024

Priscilla



Película basada en las memorias 'Elvis and Me', escritas por Priscilla Beaulieu Presley, publicadas en 1985 y que relatan el largo noviazgo y turbulento matrimonio de Elvis y Priscilla, desde una base militar alemana hasta su finca de ensueño en Graceland.


Todo comienza cuando Priscilla y Elvis se conocieron en Alemania, y cuando ella tenía 14 años y él, 24. Ella era hija de militar y él cumplía con el ejército. Sostienen las crónicas del famoso cantante que Elvis fue un abusador de carácter infantil y que la relación que mantuvo con su mujer y madre de su hija fue desfavorable, lúgubre o penosamente machista.

La película en perfecta armonía con la época, relata de forma pausada y mirada desde lejos por su directora Sofía Coppola, una biografía si se quiere, ampliamente conocida por los seguidores de la pareja norteamericana. Para quienes no conocen toda la historia de la pareja, el filme resulta válido en el sentido de mostrar personalidad y situaciones propias de una vida sin prisa. Y es que montaje nada frenético ambiciona hablar del tiempo de la juventud de Priscilla y Elvis.

El cine de Sofía Coppola ha circulado por la pantalla gigante como una especie de culto taciturno, inagotablemente pendiente del término puntual en el que el significado de los discursos se difumina (con excepción tal vez de “Vírgenes suicidas”). Hasta el momento ha sido un cine en indeleble abstracción sobre el sentido mismo de la imagen visual y de la representación. La puesta en escena plantea la exploración desmedida del pormenor y con el gusto (teatral) por los espacios engalanados en demasía sin renunciar eso sí, a la figura íntima del semblante, siempre pendiente de inexpresividad.

Esta es una película que hace su discurso mediante un manejo estético muy claro: no gentrificar [aunque sea un término más en el contexto del urbanismo] el tiempo de la juventud que parece interesarle más a Coppola. Sin pensar en más tarde o más temprano, la película se convertirá en un soplo expresivo del amor entre ellos. Mi prejuicio, el último: Las películas que van a la fuerza y no rivalizan los prejuicios, no se deben a nada más que a su entropía creativa. De todas formas la película resulta un tanto aburrida, Se embriagan de sí mismas y muchas veces se salen de sí mismas. No abraza lo inesperado, se pierde con sus interlocutores y quiere serlo todo [y es que la propia juventud, es el tiempo para ambicionar ser todo, ya habrá instantes de conformarse con nada].

Lo que rescataría es la música del Elvis y la banda sonora con la firma de Phoenix.