Pablo Larraín ha
dirigido un film, no de denuncia sobre lo ya archiconocido sobre el tema
Pinochet- Salvador Allende. Es que ha tomado el asunto del plebiscito chileno
de 1988, a través de un grupo de personas para la realización de un spot (encabezado
por René Saavedra —Gael García Bernal—) y que venda la idea a todo
ciudadano chileno del sentido de la libertad y la democracia.
Es evidente pues, y con
base en el film, que la realización de dicho spot publicitario, deja la lección
del concepto moderno de neuromarketing: cómo el márketing de emociones generando
a través de lo audiovisual, tiene un poder enorme en la mente de todo ser
humano.
Respecto al film, si
bien luce irregular en su ritmo y señala los pormenores de la realización de un
spot, una vez más “No”, deja la idea ya planteada por Umberto Eco: “La
democracia se salvará, únicamente, si logramos del lenguaje de la imagen no una
simple fascinación por la imagen, sino la capacidad del discernimiento, del
análisis y la crítica”.
Film pues algo complejo
y arriesgado en su formato: utiliza cinta magnética de la época en formato 4:3
de una calidad baja, pero argumentada porque intercala material de archivo de
la época, haciendo las transiciones menos evidentes. No obstante se le perdona
todo lo que se pueda cuestionar al respecto, ya que lo que importa es la idea
del poder de la imagen.
Gonzalo
Restrepo Sánchez
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