martes, 19 de diciembre de 2017

COCO


Excelente película esta “Coco” que tiene dos aspectos a precisar. Primero su ideología y que claramente se identifica en un día de la celebración en México del día de los muertos, cuando escuchamos en la voz de un personaje: “Nunca subestimes el poder de la música” (y este pensamiento se robustece precisamente con Coco, un personaje que no vemos mucho, pero que siempre está presente).


Segundo, que es un filme más para adultos, que para el público infantil, pues su significación y grandeza no la alcanzan a percibir los infantes. Es más, si esta película se realiza con personajes de carne  y hueso y todo bajo el mando de Tim Burton (historia que precisamente le cae como anillo al dedo), igual sentiríamos que es una historia que llega al alma de los espectadores adultos.

En este contexto, el espectador identifica, cómo para descubrir mentiras y los falsos amigos, no solo se necesita estar vivos en este planeta llamado tierra, sino también en el mundo de los muertos (muertos con vida según la propuesta cinematográfica), evocando ideas garciamarquianas en el sentido de la visión onírica que —a través de los interlocutores en todos sus textos— la vida, (o la muerte en este caso del filme) es el lugar elegido para encontrarse con los espíritus de los muertos que interfieren en la vida de los vivos. Un misterio de búsqueda permanente sobre la realidad sin tratar de resolver sigilos y arcanos. 

Respecto a los personajes de animación, poco a poco nos vamos aproximando a ellos (como si fueran de carne y hueso) ya que sus intenciones, vienen de sus respectivas alma (y que en este caso de “Coco”) está bien dibujada ya que para ser bueno (o malo) solo se necesita ser humano. Película altamente recomendada para pensar un poco sobre lo que realmente somos.

Gonzalo Restrepo Sánchez


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sábado, 16 de diciembre de 2017

A Bad Moms Christmas (La navidad de las madres solteras)



Esta película sin muchos alardes de nada, es realmente un bodrio. Uno no entiende como se invierte un dinero en proyectos mediocres. Las protagonistas de esta película son Amy (Mila Kunis), Kiki (Kristen Bell) y Carla (Kathryn Hahn). Y es que tomando las fechas de Navidad con su desbarajuste, el consumismo de todo el mundo, amén de las costumbres y los compromisos familiares. Nuestras protagonistas incorporarán a sus vidas cotidianas, las visitas de sus respectivas madres (con todas sus obsesiones).


Y es que si bien este caos, al final la película pretende debatir (a través de un tono mordaz) el auténtico lugar de la mujer como madre resignada, esposa magnánima y administradora  (del asunto familiar). Lo que ocurre es a lo largo de la historia, el cineasta se nutre de gags fáciles y estúpidos, que a veces dan es rabia en vez de hilaridad.

Gonzalo Restrepo Sánchez

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Star Wars: The Last Jedi


Para los fans de “Star wars” están ante un deleite, pues de una forma u otra es el reencuentro con los viejos amigos (la aparición de Leia, Han, Luke, Chewbacca, los droides de la primera trilogía, el Halcón Milenario —la legendaria nave—) satisfacen a asuntos que no tienen nada que ver con el tesis. De todas formas, esto se agradece, pues ya son muchos años con unos personajes entrañables, dispuestos a no imponer su ley, pero tampoco a recibir imposiciones del otro lado.



Pero más que comentar aspectos de la historia en sí, esta nueva saga de “Las guerras de las galaxias”, no propone algo diferente, pero es efectiva respecto a los encuentros entre el bien y el mal. Con un director inteligente, el relato si bien es el más largo de la franquicia, el entretenimiento que ofrece, plantea un equilibrio agradable entre las maneras épicas, narrativas, tecnológicas y emocionales de la saga. Es decir: que la traición, la habilidad estratégica y la destreza para la guerra; están a la orden del día.

Y es que el portentoso combate entre los droides separatistas y clones republicanos, pero sobre todo la desesperanza de un Lukas solitario, nos remite (queramos  o no) a las famosas sentencias de Sun Tzu y su “Arte de la guerra”: “Si conoces a tu enemigo te conoces a ti mismo”. Esto queda claro en el tercio final de la cinta sin una iracunda persecución aérea y una sucesión de duelos de sable láser, el último de los cuales es emocionante.

Con una escena final que puede tirar de nuestras fibras del corazón, dejará a todos los seguidores de la serie, ansiosos por la continuidad de la saga.

Gonzalo Restrepo Sánchez

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jueves, 14 de diciembre de 2017

RECORDANDO A "SUNSET BOULEVARD"


¿Qué recalcar sobre “Sunset Boulevard” que no se haya escrito ya? Pues no es que resulte difícil insistir, es que siempre hay algo que aportar de un filme, que en mi caso personal, es el más importante en la historia del cine. Trascendental en muchos aspectos. En alguna entrevista me preguntaron ¿cuál era la mejor película del mundo? Y respondí “aquella que afecte directamente su corazón”.


Y eso fue lo que me ocurrió con “Sunset Boulevard” (su título original en inglés, 1950) cuando lo vi por primera vez en un cineclub. Supongo que eso sucederá a muchos cinéfilos. De todas formas, debo de reconocer que después de ver varias veces el filme, un día creí descubrir de qué trata, y es lo que intentaré explicar en este humilde concepto. Empezaré por una pregunta:
¿Cómo explicar que el filme es narrado por alguien ya fallecido? En el contexto de la retórica audiovisual tendría claras explicaciones, pero sinceramente, creo que la respuesta hay que buscarla en la idea importante de la película. Esa idea primaria, a mi juicio, no es otra cosa que la historia de aquellos guiones que nunca se llevaron a la pantalla en Hollywood.
¿Y de qué trata entonces ese guion confinado al olvido? Muestra sin rodeos la vida del guionista Joe Gillis (William Holden), y ese mundo de oropel que es Hollywood. Ahora, la presencia del cineasta Erich von Stroheim como un director de cine ensimismado en Max —mayordomo y escudero de la Diva (Gloria Swanson) —, quien no volverá al set; los podemos descifrar como una isotopía en una metáfora dentro de la metáfora —complaciente por momentos—.
Y es que la transferencia de significado en la relación Mayordomo-Diva, se concibe básicamente como un desplazamiento de la referencia. Nos diagnostica, lo que confirmo al comienzo: Un guion —no llevado a la pantalla— donde la Diva y su director (y debo repetirlo) no tendrán ninguna opción de volver al cine: Él está resignado, ella no.
Ahora, para otras situaciones de la película, y en la más importante que es la relación Diva-Joe Guillis, y para el caso de la semiología de la imagen, podemos considerarlas y evaluarlas como tropos diferentes a la metáfora y propongo el símil, como ejemplo verificable ontológicamente.
Y si “la habilidad para utilizar la metáfora entraña una percepción de las similitudes” (Aristóteles, “Poética”, cap. 22), y que radicalizaron Quintiliano y Cicerón: “la metáfora es una forma abreviada de símil, condensada en una palabra”. Entonces, ¿qué leemos en las imágenes de “Sunset Boulevard”? Pues un filme de símiles sobre aquellos guiones, productores, directores y divas que incrustaron sus anhelos en guiones que nunca fueron aceptados.
Como afirma C. Hausman, las metáforas hacen referencia a realidades o experiencias globales, que se pueden descomponer incesantemente de forma no unívoca. Y para comprender lo anterior, qué símil más hermoso en la cinta, cuando el productor magnate Cecil B. DeMille se ¿burla de ese guion? (entiéndase la visita de Norman Desmond a los estudios de cine), haciéndole creer que volverá a ser, lo que para él no será nunca jamás.
Pero hay a mi juicio dos cosas claras en este subgénero y son las enseñanzas que nos dejan ese universo de oropel llamado Hollywood. En “Sunset Boulevard” (y lo reitero una vez más), es la historia de aquellos guiones que jamás alcanzaron la luz en las salas de cine.
Para el segundo aspecto, traigo muy a propósito “The Bad and the Beautiful” (1952) y una frase que escuchamos al final de la cinta: “Para dirigir una película, hay que tener humildad”. Y en ese ir y venir de los destellos de la fama, las apariencias, guiones y dirección; entendemos los ingredientes de esta película muy actual. Y es que a través de tres flash-back, se recrea la carrera de un hombre ambicioso (Kirk Douglas) que no repara en nada con el fin de lograr con éxito sus propósitos. Para lograrlo: miente, maltrata y manosea.

Y a pesar de ello, todos sentimos cierta embriaguez hacia él. La misma que sienten sus compañeros, quienes están dispuestos a darle una mano. Ya lo he dicho muchas veces, “El cine embriaga hasta el amanecer”.

Gonzalo Restrepo Sánchez
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sábado, 9 de diciembre de 2017

PRIMER TRAILER DE ‘JURASSIC WORLD: EL REINO CAÍDO’



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SUBURBICON



Si usted lee bien los créditos de este filme, encuentra que el guion fue escrito por los hermanos Coen. Y esto es importante a la hora de describir esta película con más acento de los Coen que de Goerge Clooney su director.

Cercana a “Fargo” es un thriller que invita reflexionar a mi entender un pensamiento escocés: “Nunca permitas que tus pies vayan por delante de tus zapatos”. Y es que las prisas por lograr (lo que a la larga) no se conseguirá, es una invitación a medir nuestros pasos. Y estos “pasos” en el cine de pronto resultan un cliché, pero que aceptamos, ya que la condición humana es así, llena de  estereotipos.

Siguiendo esa lógica, y muy juiciosos de que el factor sorpresa no se ha desvanecido, llegamos a entender que matar una última vez para poder ser libre, de la ideología del filme se aprende que: nadie se puede escapar de su destino: Los asesinos de esta historia (casi todos), nacieron para aniquilar y ser aniquilados una y otra vez.


Gonzalo Restrepo Sánchez

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lunes, 4 de diciembre de 2017

“Ce qui nous lie” (“Nuestra vida en la Borgoña”)



Con un ritmo acompasado, el cineasta Cédric Klapisch aprovecha esta ocasión, para hablarnos de la familia y los esfuerzos familiares para conseguir lo que muchas veces con la unión de los miembros que la conforman, logran (a pesar de todo) los propósitos de la vida diaria.

Desde su primer éxito: “Como en las mejores familias” (1996). El cineasta en  “Nuestra vida en la Borgoña”,  realiza un drama con trazados de comedia, logrando transmitir con importante veracidad dos ideas esenciales de su  relato ideológico en esta historia sobre tres hermanos: el conflicto entre ellos y el influjo del paisaje y de la tierra en las vidas de sus pobladores (intercalando flash backs entre la vida de los hermanos).

Esto último de pronto resta ritmo a la sucesión de imágenes, logrando quizá ante los ojos del espectador, perder la empatía por alguno de estos personajes. De todas formas, la metáfora de la evolución de Jean (eje esencial del filme), se equipara al proceso de maduración que se produce a la par de las uvas que cosecha y el paso de las estaciones (bellamente fotografiado).

Filme pues para ver entre hermanos y que fluyan las reconciliaciones, que a la larga son bendiciones para el alma cargada (a veces) de equívocos sentimientos.

Gonzalo Restrepo Sánchez
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