La película brasileña "Feito Pipa" comienza revelando
al público la habitación de su protagonista Gugu, colmada de todo lo que le
gusta. Y es que el director Allan Deberton logra caracterizar en esos primeros
fotogramas, todo lo que este personaje es y puede llegar a ser. Este es un niño
de 11 años que se revela de forma completa. Un personaje afectuoso del que
enamorarse al instante.
"Feito Pipa" que ganó el premio del jurado para
la sección Generación en la Berlinale este año, es una desprendida tesis de interlocutores
de una preadolescencia queer. Gugu (Yuri Gomes) vive con su abuela Dilma (Teca
Pereira), en una pequeña casa cerca del embalse de Araújo Lima. Su relación es dinámica,
ya que perdió a su madre, la hija de Dilma, cuando era muy pequeño. Y todo para
que ella lo acepte incondicional y todo el tiempo juntos está lleno de regocijo.
De manera pues que es este filme en este sentido, y por
el género al que solicita la película, la elección de la perspectiva de los
personajes entre sí resulta de vital importancia. No obstante, la cámara del
cineasta “parece” que no toma un subjetivismo en el que se contagie de la seducción
de la abuela y el niño por todo lo que les ocurre y todo aquello que acompaña
de una u otra manera la experiencia personal, o una mirada desde fuera a lo que
realmente son capaces de ser y que sienten.
