Una de las razones por las que analizo este filme producido en el
2024, es porque su director es Ron Howard, siempre se debe ver primero a los
autores del filme para decidí que observar o no que no observar, una vez
superado este ítem. Además Howard no es un recién aparecido en la industria del
cine.
“Edén” (excelente título a inicios y desenlaces del filme), está basada
en sucesos ocurridos hace 100 años en una de las Islas Galápagos, no es una
película difícil de clasificar y plantearía de entrada un thriller psicológico.
De todas formas, los puntos de partida son Jude Law (“The Order”), en una
histrionismo teutónico como Friedrich Ritter, un médico alemán que dejando
atrás la sociedad en la que vivía, decide ir a la aislada isla verde de
Floreana, en el sur del archipiélago de Galápagos, en Ecuador. Es 1929, alejándose
de la Primera Guerra Mundial. El médico cree que podrá llevar a cabo su nueva utopía.
Pero a mi juicio, todo se contrapone, cuando aparece Ana de Armas (“Puñales
por la espalda”) e interpreta a Eloise Bosquet de Wagner Wehrhorn, alias la
baronesa, una dama fatal fiestera que arriba con una comitiva de hombres y con
la intención notoria de construir un hotel de lujo en la isla.
De todas formas el mensaje está claro cuando de convivencia humana
se trata (“nada de lo humano me es ajeno”). Somo los humanos quienes decidimos
todo lo que nos ocurre a lo largo de nuestras vidas. Y parafraseando el título
de un filme, “Antes de que anochezca”, todo se torna en una encrucijada de ser bárbaramente injustos, dando como
resultado una película oscura e inquieta. Observar la película es entender un poco
lo que ha sido la humanidad en todos los siglos después de la era de Cristo,
somo lo mismo del el primer siglo el hasta el
actual. La que retrata la perversidad inseparable a los humanos, aunque
por supuesto, otra parte de la historia muestra el lado muchísimo menos malévolo.
Una última reflexión al margen de “Edén”; no es excepcional, comprendidos
otros títulos cinematográficos que se utilice la ficción para recrear aquellas realidades
que no nacen ante la cámara, que en ocasiones son visibles, y que en otras no
tanto. Todos los personajes que aparecen en una película no solo son reales sino
que su vida en la hábitat es despótica, pero la película de Howard está ahí
para estos posibles debates.
