domingo, 29 de marzo de 2026

“Edén”

 

Una de las razones por las que analizo este filme producido en el 2024, es porque su director es Ron Howard, siempre se debe ver primero a los autores del filme para decidí que observar o no que no observar, una vez superado este ítem. Además Howard no es un recién aparecido en la industria del cine.

“Edén” (excelente título a inicios y desenlaces del filme), está basada en sucesos ocurridos hace 100 años en una de las Islas Galápagos, no es una película difícil de clasificar y plantearía de entrada un thriller psicológico. De todas formas, los puntos de partida son Jude Law (“The Order”), en una histrionismo teutónico como Friedrich Ritter, un médico alemán que dejando atrás la sociedad en la que vivía, decide ir a la aislada isla verde de Floreana, en el sur del archipiélago de Galápagos, en Ecuador. Es 1929, alejándose de la Primera Guerra Mundial. El médico cree que podrá llevar a cabo su nueva utopía.

Pero a mi juicio, todo se contrapone, cuando aparece Ana de Armas (“Puñales por la espalda”) e interpreta a Eloise Bosquet de Wagner Wehrhorn, alias la baronesa, una dama fatal fiestera que arriba con una comitiva de hombres y con la intención notoria de construir un hotel de lujo en la isla.

De todas formas el mensaje está claro cuando de convivencia humana se trata (“nada de lo humano me es ajeno”). Somo los humanos quienes decidimos todo lo que nos ocurre a lo largo de nuestras vidas. Y parafraseando el título de un filme, “Antes de que anochezca”, todo se torna en una encrucijada de ser bárbaramente injustos, dando como resultado una película oscura e inquieta. Observar la película es entender un poco lo que ha sido la humanidad en todos los siglos después de la era de Cristo, somo lo mismo del el primer siglo el hasta el actual. La que retrata la perversidad inseparable a los humanos, aunque por supuesto, otra parte de la historia muestra el lado muchísimo menos malévolo.

Una última reflexión al margen de “Edén”; no es excepcional, comprendidos otros títulos cinematográficos que se utilice la ficción para recrear aquellas realidades que no nacen ante la cámara, que en ocasiones son visibles, y que en otras no tanto. Todos los personajes que aparecen en una película no solo son reales sino que su vida en la hábitat es despótica, pero la película de Howard está ahí para estos posibles debates.