La trama sigue siendo la que Mary Shelley ideó en aquella célebre competición narrativa de 1816 con su futuro marido Percy y Lord Byron, encerrados en un día de lluvia en Suiza, a inventarse historias de miedo: un hombre logra crear la vida, aunque termina por generar solo muerte. Pero Del Toro aporta muchos sellos personales a su historia favorita. Un manejo espléndido de colores, maquillaje, vestuario y efectos visuales, garantías en cualquier obra del mexicano. Una atmósfera envolvente, a golpes de cámara, banda sonora y puesta en escena. Y especialmente una mirada tierna, empática, casi una caricia al monstruo, y a cualquiera que se sienta como él. El cuento de miedo se ha llenado de amor.
Fuente
y fotogramas: https://elpais.com/