La película “Septiembre 5” si bien no es un remake, es
una magnífica coproducción entre Alemania y Estados Unidos dirigida por Tim
Fehlbaum, que narra el principal suceso de los Juegos de Múnich en 1972. Aparte
de las siete medallas de oro ganadas por Spitz: el secuestro por parte del
grupo terrorista palestino “Septiembre Negro” de 11 atletas israelíes en la
villa olímpica —lo que terminó llamándose la Masacre de Múnich.
Una película con un punto de vista especial, pues se relata
desde fuera de los escenarios olímpicos, y porque, además, resulta de lo más
singular: sus protagonistas son los periodistas de deportes de la cadena
estadounidense que cubrían el evento y que, ante el asombro del mundo y las
dudas de sus jefes, tuvieron que reconsiderarse por un día en periodistas de
investigación.
Este tema ha sido llevado dos veces al cine, una por
Spielberg y ficcionada, otra en clave de documental, y podríamos decir que la
que hoy nos ocupa en falso documental.
Muy
poco puede expresarse de estudios dedicados únicamente al argumento del falso
documental previos a la publicación del libro de Craig Hight y Jane Roscoe,
Mock-documentary and the subversion of factuality (2001), que como todo libro
pionero en un campo, es tomado como el canon a partir del que se construye la
crítica y comprensión del fenómeno, ya sea para alinearse o distanciarse de sus
aproximación (Aguilar,2019).
Volviendo
al filme de Fehlbaum dos cosas
específicamente a señalar. Por un lado, la clase magistral de periodismo
investigativo en televisión sobre este caso específico y el tratamiento de la
inmediatez de la noticia, que por aquella época era tema de debates en las
facultades de periodismo. Y, por otro lado, el montaje (este filme hoy analizado
es mi favorito en esta área). Una extraordinaria yuxtaposición de imágenes
acordes a un tempo y ritmo en el que sucede una noticia de tal magnitud.
En cuanto a la idea de haber llevado este tema hoy día a
la pantalla, resulta interesante desde el punto de vista (e insisto) periodístico.
Y para resumir lo que quiere señalar simplemente evocar “Good
Night. And Good Luck” (2005), de George Clooney. El filme acopia los medios de
comunicación desde una mirada comprometida.
Además,
refleja una televisión que se aparta de intereses políticos o económicos para ajustarse
en los valores periodísticos. Incluso el empresario del medio también es
cercano a ellos. La trama nos lleva hasta los inicios de la televisión en
EE.UU. (años 50). Hay una exploración entonces de métodos y estrategias para
saber valer al máximo el nuevo medio. El filme destella cómo eran las formas
radiofónicas impuestas en la época las que serán trasladadas a la televisión.