La nueva película del actor Jason Statham es
un regocijo para los fans del género de acción. Un cine que es para todos los
públicos, y que en esta ocasión brilla por su limpieza cinematográfica. Y es
que Jean-François Richet en la dirección, delimita a los personajes con una
economía de medios narrativa fabulosa (Annabelle Wallis) y de su ir al grano.
Así que “Motiny”, es un thriller de resarcimiento
ambientado a bordo de un imponente carguero, donde se expone que la noción de
“Duro de Matar” en un Barco sigue actual. En este sentido, la película también
evoca a Bruce Willis en otros semblantes, ya que su protagonista, Jason Statham
(con su calva) elimina a sus enemigos con una brutalidad indiferente que nos recuerda
a Willis en su mejor momento.
Después de A “Working Man” del actor (entre
otros títulos) creería que la fórmula está más que minuciosa. Statham de nuevo
se levanta como defensor de los agobiados, honrado defensor y restaurador de iniquidades.
El actor lo tiene claro y produce sus propias películas con base en un modelo que
deja incólume su imagen predestinada y indulgente (si bien por supuesto su
medio sea la violencia). Insistimos en este punto: un filme cargado de acción
trepidante.
Fuera del mundo de los superhéroes o algún
otro escenario más ficticio, la película de acción ha tenido problemas en
taquilla (al menos en los Estados Unidos, si bien sigue siendo expeditamente
vendible a otras latitudes). Sin una generación de jóvenes estrellas que tomen cometidos
inverosímiles, creería que Gerard Butler, Statham y Liam Neeson siguen estando
a la cabeza.
