miércoles, 5 de agosto de 2026

Spider-Man: Brand New Day

 

Han pasado cuatro años desde los sucesos de No Way Home, y Peter Parker ahora es un adulto que vive completamente solitario, ha desaparecido voluntariamente de las vidas y recuerdos de quienes ama. Y aunque así se determina el comienzo de esta nueva historia (entre otras cosas, este es la mejor versión de todos “hombre araña” que se han sido llevado al cine).

De manera que esta cuarta película sobre el personaje de marras, tiene 'otro' Tom Holland, un treintañero que recubra al superhéroe un carácter identificable, pero adulto con algo más de profundidad, como la soledad, el compromiso y las incertidumbres como persona y como 'cuidador' de un Nueva York que depende tanto de él. Asimismo, ha tenido que desistir de lo que más quería (a esa espectacular M. J. que personifica Zendaya, a su aliado y confidente Ned (Jacob Batalon), a su tía May (Marisa Tomei).

De todas formas, es un filme que a lo largo de su diégesis está cargado de acción trepidante (y debe ser). Aunque está claro que Parker no deja de lado su necesidad de recuperar a M.J. (acciones que tienen un encantador toque de las viejas historias de reconquista sentimental de la comedia americana, a través precisamente de los atractivos de Holland y Zendaya), y a su fiel Ned de redimir esa parte romántica de su mocedad sin abandonar su obligación y labores de ser el teléfono 112, disponible las 24 horas, de Nueva York.

La capacidad atrayente que ‘Brand New Day’ exhibe en esas (y otras) escenas, no se diluye, aun cuando la película ubica y pone en marcha su trama en marcha. Así que Parker debe afrontar tanto a nuevas manifestaciones de su mutación como a un contrario misterioso capaz de investir a otras personas e ir saltando de un cuerpo humano a otro. No obstante, todas los asuntos a los que se apelan en esta película (nada de spoilers) a través de la complejidad de recursos que despliega el cineasta, como la estética del dron, finalmente quedan trazadas de forma nada superficial y terminan por hallar un espacio para desenvolverse en paralelo al argumento del relato.