miércoles, 12 de agosto de 2026

El mago del Kremlin (cerca del poder)

 

Una obra imponente de Assayas (“Viaje a Sils María”)Viaje a Sils Maria Viaje a Sils MariaChambre 999Chambre 999Viaje a Sils Mariay Carrère (“En un muelle de Normandía”), donde el cineasta francés estudia los últimos 35 años en los altos círculos políticos y de poder económico en Rusia, donde gobierna Putin y el miedo, pero “habla” de geopolítica a partir de interlocutores reales y ficticios.

En ‘El mago del Kremlin’ Vladimir Putin (Jude Law) y Vadim Baranov son una completa invención. Y este último se le contempla como el nuevo monje maldito Rasputín, ya que es esencial para Putin, el nuevo “zar”. A Baranov (soberbio Paul Dano) se le delega (que no forzado) idear una nueva realidad y lo que traza es la supuesta democracia. Así que Dano es el pilar esencial de la película, si bien su figura resulta ser algo misterioso y poco simpático.

Dicho personaje entra en escena cuando un profesor estadounidense (Jeffrey Wright) es citado a su enorme mansión a las afueras de Moscú para dialogar sobre el asunto a convenir. En algunas frases amables que escuchamos, una sobre el prosista preferido de Baranov, Yevgeny Zamyatin, cuya novela distópica de 1921, “Nosotros”, inspiró la afamada novela “1984” de Orwell. Después, Vlad se se dispone a contar su historia, que se extiende durante las siguientes dos horas y media.

Visto así el asunto y en extensos flash back, el director emplea un estilo fluido y sencillo, saltando entre oficinas, hoteles, mansiones, bosques y calles de Moscú, Londres y otras capitales, repasando, además, la historia rusa de las últimas décadas (Chechenia, la tragedia del submarino Kursk, la guerra a los oligarcas, las Pussy Riot, Limonov, Crimea, la plaza de Maidán) para unas imágenes que marcan lo colectivo y lo íntimo como un documento pertinente y resplandeciente. Es pertinente decir que la película de Assayas avanza con rapidez (desde la caída de la URSS a finales de los años 80 hasta la invasión de Crimea en 2014). Una película buena si bien de excesivo metraje.

Aunque algo fría en su relato (creería que todo asunto de Moscú debería ser así), insisto, el verdadero protagonista es Rusia y su historia, desde los noventa hasta el inicio de la guerra con Ucrania.

Viaje a Sils Maria