Robin Hood es uno de los mitos que cimentan nuestra imagen
romántica del heroísmo, pero su leyenda es tan maleable que puede deformarse
hasta volverse irreconocible o inclusive invertirse totalmente. Situada muy lejos de
las representaciones románticas del personaje, lideradas en su momento por
actores como Kevin Costner y Errol Flynn, la nueva película de Michael Sarnoski
sostiene que esa persona era en verdad un maníaco asesino. La historia que
observamos retrata de Robin Hood sus últimos momentos de vida mientras deambula
por los páramos británicos del siglo XIII tratando de liberarse tanto de la
falsedad que ha estado experimentando como del sinfín de enemigos deseosos de
venganza que ha amontonado con el tiempo.
"La muerte de Robin Hood", desde su título,
tiene un tono visiblemente sombrío que se vuelve cada vez más lóbrego. Sarnoski
sumerge el primer acto de la historia en una grieta moral y una espiral de
violencia tan profundas que parecen infranqueables para Robin o la película. La
inteligencia y la rigurosidad de la propuesta fílmica son innegables, pero a
veces la película parece estar por asfixiarse con su propia melancolía, el
sufrimiento de su personaje principal y lo inevitable de su destino. ¡Ah! Felicitación
a su director de fotografía.
Con una barba y cabello desgreñado, y en la piel de un
tipo de protagonista que le ha valido celebraciones anteriormente —es necesario
hacer comparaciones con el personaje de Lobezno al que interpretó en
"Logan" (2017)—, Hugh Jackman nos mantiene distantes de un personaje rocoso,
cuya naturaleza se basa mayormente en exaltaciones confusas y una propensión a
la violencia poco reconocida o explorada.
Es posible que haya espectadores que se lleven las manos
a la cabeza al escuchar varios pláticas existenciales y algo filosóficas, a
pesar de que “las heridas” continúen brotando en la pantalla. Y el que se fascine
al observar esta feroz deconstrucción del ídolo; lo cierto es que, volvemos a
decirlo, ni en sus sueños más profundos Flynn
habría podido concebir algo así como lo que acabamos de observar en la pantalla.
