jueves, 8 de octubre de 2026

Simplemente: "Digger"

 

Siendo breve, en el filme Digger, Iñárritu y Cruise se expresan con sensatez. El director mexicano y el actor se mancomunan en una redundante y desmedida retórica, es un ineludible ejercicio de cine exagerado e íntimamente odiable. Pero la pregunta que surge de lo observado es: ¿puede existir en el mundo un hombre salvador del planeta?


Si bien el calentamiento de la atmósfera ha llegado a tal punto que, licuado el permafrost, la amenaza es el metano que se escapa del corazón de la tierra y otros asuntos apocalípticos, lo que la película discute en forma de fábula y en el ideario de Digger (Tom Cruise), no es su capacidad de solucionarlo todo, porque “su” todo es arrogancia desmedida y mentira. Y es que cuando llegue el momento de buscar responsables, será Digger y su última gran mentira.

De todas formas la luz de Lubezki, la música y algo de desparpajo en las imágenes observadas, diseñan un discurso político a través de las posibilidades del humor para recrear la patraña y, dados los colmos —que nos sirve la realidad—, todo lo observado es sátira, parodia y farsa. ¿Y quién es el responsable de ello? Insistimos pues en 'Digger', un magnate del petróleo que induce a una desastre medioambiental y habita justo en un espacio, entre la ambición y la arrogancia.

A la larga todo este tipo de discurso sobre el medioambiente actual:  sus peligros y análisis, tanto para extraños en el tema, políticos y magnates “inclinan” una balanza certera a quienes estamos frente a ellos, y es que debemos estar alerta y detenernos en tanto circo y shows (aunque no lo veamos así), para llegar  a la conclusión (si es que llegamos) que no sabemos donde está fin del mundo, aunque la naturaleza de alguna forma o sus formas lo expresa.

En lo estrictamente cinematográfico, observamos un complicación de puesta en escena: González Iñárritu con excesos formales en las lentes con grandes angulares y contrapicados que, si bien, es cierto, sacian la mirada más tolerante de espectador alguno. Si bien es un planteamiento estético que se extiende a todo el metraje, a la larga su escusa estaría en que las reglas están para ignorarlas.