viernes, 14 de agosto de 2026

El manuscrito de Dante

 

El director y pintor Julian Schnabel completa su propia adaptación del texto de Nick Tosches a vueltas con el autor de la “Divina Comedia” en un excesivo y fascinante ejercicio de autocomplacencia, aunque debo de confesar que al comienzo no entendí nada. Yo me entiendo. Uno termina de ver las dos horas y media largas de “In the Hand of Dante” (algo así como “De puño y letra de Dante”).

Sin embargo, sucede que el esforzado cuidado de la imagen y el relato del presente es recíprocamente proporcional al del flash back: Julian Schnabel lo esgrime como un instrumento enfático, como un medio a través del que acrecentar por la vía de algunas escenas frías y “oníricas” de la “Divina Comedia (escenas a color) sin acentuar cierta tirantez de la atmósfera de la cinta.

Ese carácter rasgado de la película se hace manifiesto no solo en las marcadas disconformidades que hay entre el trabajo visual (en blanco y negro) e (insisto) escasa sonoridad, sino a la par en su atajo narrativo con el flash back. Asimismo de prestar atención e indagar en un modo de trabajar y de vivir, el cineasta quiere erigir a través del mafioso Nick (Gerard Butler) un thriller oscuro que se vaya abstrayendo a medida que Nick vaya adentrándose en sus entresijos.

Se diría que Julian Schnabel ensaya la adaptación de la novela de Nick Tosches que desde 2011 lleva dando vueltas. La perseverancia de seguir la pista del sentido insondable de la creación fuera del tiempo (como ya lo hiciera en “Van Gogh, a las puertas de la eternidad”) mediante una intriga alrededor del poeta florentino. Así de cruel.