sábado, 18 de julio de 2026

“La Odisea”

 

Esta película resulta ser uno de los logros más impresionantes de la carrera de Nolan. Con un pie firmemente establecido en la realidad, se presenta una reinterpretación profundamente humana de la epopeya de Homero, inmersa en la experiencia visceral de Odiseo (Matt Damon) y su tripulación mientras luchan por comprender lo que implica ser el tipo de hombre cuyas hazañas se convierten en proezas.

El relato de “La Odisea” es fascinante, apasionante, en ocasiones aterrador y, justo cuando debe ser, profundamente emocionante. Es claramente una película de Christopher Nolan, lo que me hizo dar cuenta de que ha estado creando mitos que están conectados con la realidad durante mucho tiempo. Además, es un “caballo de Troya del cine”, con una película bélica, una lección histórica, una cinta de monstruos, un filme de terror corporal, un festival de seres mortíferos en un entorno oscuro, un espectáculo sobre desastres en el mar y una historia entre padre e hijo; todo ello mezclado en una epopeya.

En definitiva, para “La Odisea”, el control que tiene Nolan sobre los componentes de las películas de acción más destacadas se hace evidente, desde los momentos mitológicos más relevantes hasta la catastrófica destrucción de Troya. También, nos ofrece un clímax que es tan emocionante como el de cualquiera de sus películas de Batman. Nolan, además, no tiene miedo de probar estilos poco comunes en términos de la atmósfera y la estética de las escenas; también experimenta con su paleta visual habitual.

Es una adaptación tan refinada y económica de un volumen tan largo de la obra que no se requiere un título para comprenderla. Algunos puristas podrían molestarse por las libertades que se tomaron con el texto, como la omisión de lo transcendental (Odiseo abre una bolsa de viento al azar). El diálogo además pierde ineludiblemente parte de la poesía y el lirismo del texto original; aquí no hay hexámetro dactílico (el verso clásico más famoso de la Antigüedad). Pero lo que pierde en fidelidad, lo gana en poesía visual y estructural. Es una película hermosamente editada, el cineasta toma la ordenación de flashback de Homero y la desarrolla, contando una historia a través de narrativas enlazadas. A veces, solo puedes saber en qué punto del viaje te encuentras por las canas en la barba de Odiseo.