lunes, 27 de abril de 2026

Rise Of The Conqueror

 

Con base en las tramas de probidad, felonía y libertad, Rise Of The Conqueror (una película de Uzbekistan) refiere la historia del guerrero y futuro padre Timur Barlas (Mortensen) y su pesquisa por cumplir los deseos del Khan y servir como consejero de Ilyas (Joshua Jo). Toda esta primera mitad del filme está rodado, sin quitar momento alguno, con un tono más o menos sobrio, dejando espacio para que sus personajes desplieguen con persuasión una trama dramática.

Pero lo que continúa es una asombrosa traición que lo exige al destierro, lesionado y a merced de Banu (Arazou), un guerrero que encabeza un grupo de combatientes migrantes en la “Ruta de la Seda” (elemento clave en la historia), así como de la experiencia más ardua que Timur haya encontrado hasta el momento.

De manera que el cineasta Jacob Schwarz crea una inspiradora historia de acción y confabulación con un elenco seductor y una trama que se compendia admirablemente al final.  La cinta es un espectáculo visual, una épica con mixtura de drama de acción y destreza bélica, manifiesta por una peculiar pieza de un juego de mesa que se reconcilia en un emblema repetido, concediendo significado al progreso de Timur a medida que progresa la leyenda y su héroe afronta persistentes experiencias.

Parece toda una afirmación de designios que el título del filme sea “Rise of the conqueror”, como si su director ambicionara dejar despejado que su película es una obra muy personal (aunque el guion es escrito por otros dos guionistas) y que llega garantizada casi que por un sello autoral en el que da la impresión que las productoras le hubiesen concedido carta blanca para que rodara lo que quisiera.

Si el cineasta se lleva el mito a su terreno, me gustaría subrayar el extraordinario trabajo de Zhaidarbek Kunguzhinov en la coordinación de los acontecimientos de acción y lucha, tan particular de las producciones de Asia Central por su destreza para el diseño de acción a gran escala.