lunes, 12 de diciembre de 2011

HUGO

"Si alguna vez preguntan de dónde vienen tus sueños, mira a tu alrededor". Esta frase escuchada en el film, afirma lo que nos viene ordenando los fotogramas que el cineasta Scorsese nos deja no sólo a la imaginación, sino a los recuerdos y evocación de Georges Méliès y sus primeros films en el cine.
Si bien la historia ubicada en París, en los años treintas, donde Hugo (Asa Butterfield) es un niño huérfano que vive escondido en una estación y se ocupa de arreglar relojes; muy pronto entenderemos que el cine del siglo XXI no sólo rinde un tributo más que merecido al mago francés Méliès, sino que a través de la imaginación del niño, devienen los deseos e imaginación de él, por el descubrimiento y significación de Méliès.



Un encuentro bien cinéfilo, que arbitra los intereses más recónditos de cualquier espectador por encontrar la fascinación de las imágenes en movimiento y con ese tono sincero y escudriñador de los ojos de Hugo: un interés histórico, como reflejo de un instante de la evolución del cine como arte desarrollándose, y, por otro lado, un provecho hermenéutico, como “pergamino” de un estado de la cuestión (la imagen en movimiento más ontológica que valorativa).