martes, 29 de julio de 2014

PRE-ESTRENO DE "EL FARO" EN LA CINEMATECA DEL CARIBE EN BARRANQUILLA



Ya Aristóteles decía que no hay nada en el espíritu que no pase a través de los sentidos. Sin embargo, aunque la atención a los aspectos sensoriales del proceso de conocimiento haya sido una constante en algunas corrientes filosóficas, no es mucho lo que se ha estudiado al respecto.

Esto viene a colación porque la información acusmática en el primer tercio del filme “El faro” (donde no ocurre absolutamente nada) documenta a propósito en esa aparente y escasa  intradiegetización del entorno y la vida anodina de un señor mayor que cuida un faro en la ciudad de Santa Marta, en el Caribe colombiano. Con esta estructura llena de texturas y que es su virtud. “Pacho” Bottía llega con un cine sin turbación, pero sí de los silencios tronadores y sus ruidos en la rutina del hombre.

Pacho Bottía
Por supuesto que existen silencios que hablan más que cualquier diálogo largo y pesado. Silencios que son capaces de expresar los secretos de la naturaleza humana. Robert Bresson siempre supo tratarlo como nadie, aludiendo que: “El cine sonoro ha inventado el silencio”. Esto es un buen ejercicio de estilo en el filme de Bottía, sin la apariencia de intriga (aunque necesaria). Y es que en la medida que aparece otros personajes en la historia, la estructura dramática carece de reflexión, amor, ternura y miedos.

El sonido —como la vista— tiene asimismo una eficaz capacidad simbólica e identificativa. De todas formas el cineasta Pacho Bottía (“La boda del acordeonista”) desdeña las escenas artificiales arriesgando su punto de vista en el último tercio de la cinta, donde realmente ocurre lo que tiene que ocurrir, dejando al espectador nada perturbador.

Juan Manuel Buelvas productor general



La historia a la larga habla (y siendo reiterativo) sobre la soledad y la fuerza interior para cumplir promesas aunque ello no conduzca a nada. Así que lo que subyace en el fondo de “El faro” es la lucha por cumplir promesas. “El faro” narrada con solvencia en su ritmo lento, sus escasos diálogos son agradables, buena fotografía de “Pacho” Gaviria” y una agradable banda sonora a cargo de Julio Reyes Copello. El productor general del filme Juan Manuel Buelvas (y a modo de anécdota) aparece como un extra en una de las escenas. Algo a lo que se acostumbró “Hitch” el maestro del suspenso.






María Fernanda Morales directora de la Cinemateca y Julio Lara jefe de prensa











Gonzalo Restrepo Sánchez
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